Preocupación de los gobernadores por un cambio en Ganancias

Nacionales 27 de marzo de 2016 Por
Por ser uno de los principales ingresos coparticipables, serían impactados si se ajustan las escalas
image (1)

gobernadores

Jesica Bossi-LaNación

Con las cuentas en rojo y la disputa por la distribución de recursos sin cerrar, los gobernadores miran en alerta el debate que se abre paso en el Congreso: la modificación de las escalas de Ganancias, hecho que impacta directo en las arcas provinciales al ser uno de los principales tributos coparticipables.

La intención de reformular el gravamen es impulsada desde la oposición, especialmente por Sergio Massa, y los gremios, justo cuando arranca la temporada fuerte de las paritarias. Después de subir por decreto el piso del mínimo no imponible a 30.000 pesos de salario bruto, el presidente Mauricio Macri habilitó la corrección de las escalas, aunque no enviará un proyecto de ley, lo que a piori refleja que no está involucrado plenamente en la cruzada por la aprobación.

"Esto nos preocupa porque pega de lleno en la coparticipación", dijo a LA NACION el gobernador de Chaco, Domingo Peppo, en referencia a posibles retoques. "No es que nos oponemos, pero si se avanza, habría que encontrar una salida, alguna compensación por la pérdida de recursos", completó, en sintonía con la postura de la mayoría de los mandatarios. De hecho, el costo fiscal de la medida tomada hace un mes por el Gobierno es de $ 49.000 millones para este año, de los cuales $ 25.700 millones corresponden a la Nación y $ 23.300 a las provincias, según datos oficiales. Así, la resistencia a una mejora en Ganancias para evitar otra merma en la recaudación deja en una posición incómoda a las administraciones y coloca, otra vez, a la Casa Rosada y a los caciques del PJ en la misma vereda.

Los sindicatos consideran que la decisión oficial es insuficiente y reclaman una mayor recuperación del poder adquisitivo, al ritmo de la inflación. Un sector apura el tratamiento legislativo con la meta de instalar el tema ahora que está por terminar el capítulo de los holdouts. La campana de largada se da en la Cámara de Diputados, donde tiene mejores chances de tomar vuelo. Sólo en marzo se presentaron trece proyectos vinculados al rediseño del gravamen, que se acumulan a otro centenar preexistente, elaborados por distintos partidos.

El asunto adquiere voltaje porque efectúa un corte transversal de las fuerzas políticas. Por caso, Elisa Carrió, actor clave de Cambiemos, elaboró su propia propuesta. Lo mismo hicieron diputados de extracción gremial que tributan en diversos bloques, con Facundo Moyano a la cabeza. Y peronistas que rompieron con el kirchnerismo, como Diego Bossio, y que se quedaron, como José Luis Gioja. Para más complejidad, también el jefe de la bancada del Frente para la Victoria, Héctor Recalde, está en las conversaciones que promueve el sindicalista Alberto Roberti, pronto a asumir al frente de la comisión de Legislación del Trabajo.

Aunque las iniciativas son distintas, hay puntos de coincidencia que comienzan a tejerse con las centrales obreras: elevar el mínimo que definió Macri, corregir las alícuotas que no se tocan desde hace quince años, y aplicar una actualización automática a los montos. ¿Qué hará el Gobierno? Dejará que se desenvuelva el debate sin bloquearlo y, si prospera, pedirá que las modificaciones cuenten a partir de 2017.

Boletín de noticias