La vuelta a la senda del progreso

Política 23 de marzo de 2016 Por
El 16 de marzo de 2016 será recordado como una fecha clave de la historia nacional
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Macri-Spinozzi
Después de casi veinte horas de debate parlamentario se dio media sanción en la Honorable Cámara de Diputados a la aprobación del acuerdo celebrado entre el Gobierno Nacional y los bonistas que no entraron en la reestructuración de la deuda de 2005 y 2010, situación que mantenía a Argentina en default. Gracias a dicho acuerdo, la deuda pendiente de U$19.000 millones pasó a ser de U$11.000 millones, que serán pagados en mejores condiciones, plazos y tasas que las que cabía esperar. No hay dudas acerca del nivel de éxito que representan los resultados obtenidos en dichas negociaciones, más aún si se tiene en cuenta el acotado margen con que contaron los emisarios del Gobierno Nacional debido al escaso tiempo en que ellas se desarrollaron y a los antecedentes que significan para Argentina los duros reveses judiciales.

Con la sanción definitiva del Senado, el acuerdo con los holdouts será  parte de la solución a los problemas que los argentinos hemos heredado del gobierno anterior, como ser un déficit del 7% sobre el PBI; una presión fiscal insoportable y la escasez de reservas en BCRA. Asimismo ayudará a que Argentina le demuestre al mundo que ha vuelto a ser parte de él y que de ahora en más resultará ser un país confiable en el que sea atractivo y seguro invertir.

Las malas políticas económicas y la vulneración de los derechos de propiedad llevadas a cabo en Argentina durante los últimos 10 años no han colocado en una situación de suma fragilidad. Dicha situación nos ha llevado a niveles inverosímiles de inflación; nula credibilidad ante los mercados de crédito, altos niveles de corrupción, inseguridad jurídica y una significativa merma en de competitividad.

Este camino que ahora se nos abre permitirá que Argentina salde sus deudas y vuelva al mercado del crédito internacional. De este modo nuestro país podrá ser mirado por todos como un jugador confiable al momento de hacer negocios. Esta situación redundará en una reducción de las tasas que Argentina paga para financiarse; en un mejor clima de negocios y atracción de inversiones y menor emisión de moneda y la correspondiente reducción de la inflación. Todo ello traerá aparejado un verdadero crecimiento económico, aumento del empleo, desarrollo de las economías regionales y disminución de la pobreza. De este modo, el Estado podrá saldar la deuda pendiente que tiene con aquellos argentinos que hoy no pueden acceder a servicios básicos como el agua potable, cloacas y gas, o que pierden todo lo ganado con su esfuerzo por inundaciones que se suceden año tras año o que, peor aún, encuentran la muerte por las pésimas condiciones de conservación de las rutas.

El tiempo ha desenmascarado el relato de la última década, es ahora el momento del cambio que nuestra patria necesita para transformar verdaderamente la realidad y devolver a Argentina a la senda del progreso.

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