La legalización del aborto y los dobles discursos

Tu columna 02 de agosto de 2016 Por
El presidente Mauricio Macri afirmó esta semana que "hay que defender la vida" y por ello en su gestión no se despenalizará el aborto, al respecto opinó para Télam Cecilia Merchán, ex diputada nacional y referente de la corriente política y social la colectiva.
Cecilia Merchán

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Por Cecilia Merchán (*)

Por estos días se hace visible un debate debido a la extrema injusticia que vive la joven Belén en Tucumán que está privada de su libertad acusada de un aborto que jamás provocó.

En abril, fue condenada por "homicidio doblemente agravado por el vínculo y por alevosía" a 8 años de cárcel, tras sufrir un aborto espontáneo en el Hospital Avellaneda sufriendo todo tipo de violencia institucional.

Su situación generó repercusiones no solo a nivel nacional. En distintos países del mundo y desde diferentes organizaciones internacionales de derechos humanos se reclama por su libertad.

Lo que ocurre con Belén es una vergüenza moral y pone de manifiesto la necesidad profunda que tenemos de avanzar y resolver acerca de la legalización del aborto para que se termine con todas las arbitrariedades a las que somos sometidas las mujeres.

Una enorme cantidad de organizaciones en todo el país viene dando el debate en espacios pequeños y grandes desde hace muchos años, logrando un amplio respaldo a los proyectos de ley que plantean la legalización. Por ejemplo el de 16 universidades nacionales, organismos de derechos humanos internacionales, de diputados y diputadas de los distintos bloques del Congreso, de colegios profesionales de todo el país, el aval de representantes de distintos credos y, fundamentalmente, de un amplio sector de la sociedad que habla del tema y lo discute poniendo todos los elementos sobre la mesa. Es destacable el nivel y la profundidad de argumentación con que se dan estos debates.

Hoy algo está muy claro: la sociedad argentina ha avanzado ante este tema que se presenta como un tabú, rodeado de hipocresías, de dobles discursos que castiga a las mujeres conduciendo a la clandestinidad a cientos de miles de mujeres generando complicaciones serias en la salud. En el caso de Belén, siendo maltratada en el sistema de salud por llegar con un aborto espontáneo violando todos sus derechos.

Se trata de un problema de derechos humanos, de equidad y de salud pública. Si se dijera que se evitaron cantidad de abortos por tenerlos penalizados, habría que tomar en cuenta ese dato, pero no ha sido así. Entonces, ¿a qué resultado práctico desde lo jurídico lleva que esté penalizado y que sea considerado ilegal? A ninguno. La penalización lo que hace solamente es generar clandestinidad e injusticia. Y la clandestinidad lo que produce es negocio clandestino, desigualdad social.

Las mujeres que abortan son de todos los colores, de todas las clases sociales, de todas las religiones. Todas sufrimos esa clandestinidad, pero las que padecen las peores consecuencias en la falta de acceso a la justicia y a la salud (las que terminan internadas, penalizadas o muriendo) son las más jóvenes y pobres.

Es por lo tanto un problema de justicia, derecho y de salud pública porque una realidad que genera ese nivel de desigualdad, ese nivel de inequidad en el acceso a la salud, debe ser resuelta incluso desde el punto de vista del derecho constitucional.

La legalización del aborto no obliga a ninguna mujer a practicarlo. Todas las mujeres que en función de sus creencias no lo aprueben, pueden sostener sus convicciones, de igual manera que aquellas que lo admiten deben poder actuar según su conciencia, tomando en libertad las decisiones que juzguen necesarias, sin amenazas ni coerción alguna.

Cuando el presidente Mauricio Macri asegura que durante su mandato no va a permitir que se discuta el tema, está obturando la posibilidad de avanzar en una deuda pendiente con las mujeres.

Su postura no es sorprendente y muestra claramente el doble discurso que la sostiene: no hablar de aborto pero simultáneamente ajustar, achicar políticas públicas de excelencia que, entre otras cosas, ayudan a prevenir embarazos no deseados como los programas de salud y educación sexual.

Ni Una Menos desde el rol del Estado, no es una consigna para sacarse una foto y hablar de manera cosmética de la violencia hacia las mujeres. Decir Ni Una Menos es la posibilidad de trabajar profundamente en resolver las arbitrariedades, las injusticias, las múltiples violencias institucionales a las que somos sometidas.

(*) Diputada Nacional MC. Referente de la Corriente Política y Social La Colectiva.

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