El Presidente deja para octubre la actividad proselitista. La campaña corta y morosa de Macri

Política 09 de septiembre de 2019 Por
En Casa Rosada pretenden que el Presidente se muestre ocupado por estabilizar la economía y postergan los actos electorales. Larreta y Vidal ya autonomizaron sus campañas.
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Lo que tenga que pasar, que sea rápido. Ese parece ser el concepto que engloba la estrategia macrista para la segunda etapa de la campaña, aunque nadie lo expresará así. Lo cierto es que el presidente Mauricio Macri piensa en una campaña corta, que comentará recién en octubre. Hasta entonces seguirá con recorridas con un carácter más de gestión y su discurso seguirá siendo que hay que estabilizar la economía. Esa es la línea que buscan bajar a todos los candidatos, aunque no está claro cuántos le responderán. La Ciudad y la provincia de Buenos Aires ya autonomizaron sus campañas y los intendentes del PRO parecen querer tener que ver lo menos posible con la estrategia nacional y con la presencia del Presidente en el territorio. 

Con el retorno del consultor Jaime Durán Barba al país, comenzaron las reuniones para organizar la última etapa de la campaña e ir "en busca del milagro", como dicen algunos en la Rosada mientras otros proyectan a qué país se irán por un tiempo. Sin embargo, continúan las internas y los pases de factura y el oficialismo no parece poder volver a la senda de la campaña. Desde la jefatura de campaña que, pese a las críticas y los reproches, sigue a cargo de Marcos Peña, comenzaron a bajar línea de cuáles serán los ejes discursivos para esta primera etapa (es decir: septiembre). Muchos tópicos, admiten, todavía los están definiendo.

 
Pero por lo pronto la idea es seguir con el discurso de la estabilización de la economía "y llevar tranquilidad a los argentinos". Es el tono que eligió el Presidente para publicar una columna de opinión a través de la agencia estatal Télam. "Los argentinos estamos viviendo un clima de incertidumbre hace varias semanas, y quiero decirles que hoy nada es más importante que darle un respiro al bolsillo de las familias argentinas y atender la inestabilidad de la economía. Estoy acá para eso. Mi responsabilidad es hacerme cargo y resolver las urgencias", dice en la columna. "Podemos seguir viviendo en un país donde no haya lugar para las mafias ni la corrupción. Podemos ser mejores, estoy convencido de eso", sostiene Macri. 

"La estrategia es demorar la campaña explícita hasta octubre. Y concentrarse en gobernar, gobernar y gobernar. Sostener el diálogo con la oposición sin entrar en una confrontación que ponga en riesgo la prioridad que tenemos: que es la estabilización cambiaria. Macri va a recorrer el país, pero enfocado en la gestión", insistían desde uno de los ministerios que lleva el diálogo con los sectores opositores. De este discurso principal se podrían abrir en parte Elisa Carrió y Miguel Angel Pichetto, que seguirán recorriendo y haciendo campaña.

En octubre, llegaría el momento de la campaña presidencial. ¿Cuáles son las ideas? "Volver sobre la diconomía del pasado contra el presente", indicaron a este diario. Es decir: la misma campaña que hicieron antes de las PASO. Pero con un agregado: ahora buscarán convencer a la población que hasta las primarias "la Argentina venía creciendo y luego pasó lo que pasó", como indicaron desde la campaña de Juntos por el Cambio. "La idea es primero llevar tranquilidad y después pedir que nos acompañen", indican. 


Una de las dudas es cuánta presencia de Macri habrá en la provincia de Buenos Aires, habida cuenta de la relación dañada con la gobernadora María Eugenia Vidal y de la poca voluntad de recibir al Presidente incluso de los intendentes del PRO. En la Rosada no confirmaron ni desmintieron la frecuencia en la que Macri irá a la provincia, pero algunos funcionarios razonaban que no es lógico que no participe de, al menos, algunos actos. Lo mismo pasa con la Ciudad de Buenos Aires, pese a la voluntad de despegarse del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

Tanto Larreta como Vidal dividen su tiempo en sus respectivas campañas -el jefe de gobierno para ganar en primera vuelta, la gobernadora en busca de una derrota digna- y pensar cómo será el pos macrismo. Un tópico que se viene repitiendo en cenas políticas, en cafés y en encuentros de todo tipo entre aquellos dirigentes del PRO que esperan sobrevivir a la caída conjunta de dos de las principales figuras del espacio: Peña y Macri. 

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