Para Cavallo, la inflación puede bajar pero recomienda cambios en el régimen monetario y el manejo del endeudamiento

Economía 03 de junio de 2019 Por
El exministro analizó la situación de la economía, la estrategia del Gobierno, y la evolución del tipo de cambio.
image (1)

cavallo

El dos veces ministro de Economía, durante los gobiernos de Carlos Menem y de Fernando de la Rúa, Domingo Cavallo, reflexionó en su blog personal sobre la marcha de la inflación, la cual consideró que “puede seguir bajando”, aunque aconsejó “cambios en el régimen monetario y de manejo del endeudamiento” para reactivar el mercado interno.
 
“Durante abril y mayo la inflación bajó del entorno del 4%, en los meses anteriores, a alrededor de un 3% mensual y el comportamiento del incremento de los precios online, en los últimos 30 días, sugiere que puede seguir bajando", comenzó escribiendo Cavallo en su sitio, quien luego analiza que: "Los pronósticos de producción agrícola son muy buenos y como los precios internacionales están subiendo, especialmente los del maíz, las perspectivas en materia de exportaciones de este origen, también son alentadoras. No ocurre lo mismo con las exportaciones de las economías regionales y de las manufacturas industriales, muy afectadas por retenciones que antes no pagaban y por la reducción de los reembolsos de exportación".

Sin embargo, advierte que “la demanda interna de la mayor parte de los bienes y servicios se mantiene muy baja y la producción de estos sectores no tiene visos de reactivarse a corto plazo. Sólo algunas modificaciones importantes en la política monetaria y financiera podrían ayudar a impulsar una cierta reactivación, pero el gobierno no parece decidido a implementar cambios por temor a que vuelva a desbarrancarse el mercado cambiario".

Para Cavallo, “el gran desafío, para evitar la acentuación del clima estanflacionario y aventar el riesgo hiperinflacionario luego del 10 de diciembre, es que se recupere la confianza de los ahorristas e inversores argentinos, paso previo a la recuperación de la confianza de los financistas e inversores del exterior".

"La recesión continúa y no hay señales de reactivación del mercado interno, a pesar de las mejores perspectivas en materia agropecuaria y de exportaciones tradicionales. Los indicadores del nivel de actividad económica disponibles para el primer trimestre y el mes de abril, así lo sugieren. Este clima recesivo es sin duda consecuencia de: el esfuerzo que el gobierno hace para bajar el gasto público, las altas tasas reales de interés y el deterioro que han experimentado los salarios reales", puntualizó el ex titular de Hacienda.

Cavallo considera que “ni en este año ni en el próximo, el gobierno estará en condiciones de utilizar el gasto público como herramienta para estimular la reactivación de la demanda interna, porque será necesario perseverar en el ajuste fiscal si es que se quiere crear condiciones para el futuro crecimiento sostenido de la economía". "El deterioro de los salarios reales, que al mes de marzo era superior al 10%, difícilmente vaya a revertirse en lo que resta del año. Pero si la inflación baja al 2% mensual, los aumentos que se están negociando para los próximos 12 meses, que son del orden del 30%, permitirían, al menos, que el poder adquisitivo de los asalariados no se siga deteriorando", añade.

Cavallo destacó que desde que el FMI autorizó al Gobierno, vía Banco Central, a vender reservas, el dólar logró encontrar calma y dijo que “el tipo de cambio de 45 pesos por dólar está lejos de reflejar el tan temido 'atraso cambiario' que siempre crea argumentos para predecir un ritmo de devaluación por arriba de la tasa de inflación”. “Esta observación encuentra su fundamento en la comparación entre el tipo de cambio de mercado y los cálculos del tipo de cambio de paridad del poder adquisitivo y del tipo de cambio de convertibilidad. Se puede constatar que el tipo de cambio de mercado está por arriba de los otros dos indicadores", explicó, mientras que descartó que se produzcan nuevas devaluaciones bruscas.

"El Banco Central parece convencido de que si facilita la reducción de la tasa de interés de LELIQs, puede volver a aparecer la inestabilidad cambiaria que predominó desde mayo de 2018 hasta el mes de abril de 2019. No parece faltarle razón si se observa el comportamiento de los rendimientos de los bonos, en especial cuando se comparan los rendimientos de los de corto plazo con los de largo plazo. En el corto plazo, las altas tasas reales de interés provocan efectos recesivos en los sectores de producción para el mercado interno. Pero, además, las altas tasas nominales de interés muy por arriba de la tasa esperada de inflación por períodos largos de tiempo, tienen efectos aún más dañinos en el mediano plazo", señaló Cavallo.

Y agregó: "Las altas tasas nominales de interés, que ex post significarán altas tasas reales si la lucha contra la inflación resulta exitosa, crean a la vez, riesgos de insolvencia de las empresas privadas, de los bancos y del propio sector público. Son estos riesgos los que generan presiones económicas y políticas que en la mayor parte de los episodios semejantes de la historia llevaron a explosiones inflacionarias destinadas a licuar pasivos en pesos y a defaults para reducir la carga de las deudas en dólares".

"La evolución comparada de las cuentas fiscales, pone de manifiesto que pese al importante esfuerzo que el gobierno está haciendo para contener el aumento del gasto primario y cerrar el déficit fiscal antes de intereses, el déficit fiscal total sigue aumentando a un ritmo incluso superior al de la inflación, debido a la evolución de la factura de intereses de la deuda pública", alertó el ex ministro.

"El salto del precio del dólar entre los dos períodos (enero a abril de 2018 y enero a abril de 2019) es la primera explicación que aparece como plausible para semejante incremento de la factura de intereses. Los intereses de la deuda en dólares se pagan en esa moneda. Pero como una parte de la deuda pública está en pesos, no cabe duda que las altas tasas nominales de interés de esa deuda explican también que el aumento de la factura de intereses supere tanto a la tasa de inflación. Y esto ocurre, a pesar que los intereses pagados por el Banco Central por las LELIQs no se computan como erogaciones fiscales. Esto significa que el riesgo de insolvencia del sector público es resultado, a la vez, de la devaluación del peso como así también de las altas tasas nominales de interés", agregó.

"En la medida que se logre la estabilidad cambiaria, se atenuará el aumento de la factura de intereses originada en la deuda en dólares, pero si para lograr esa estabilidad se tienen que mantener las altas tasas nominales de interés en pesos, la factura de intereses seguirá aumentando significativamente por arriba de la tasa de inflación. Sería diferente si toda la deuda pública estuviera pactada en dólares o ajustable por precio del dólar o por inflación. El compromiso del gobierno (sea el Tesoro o el Banco Central) de pagar altas tasas de interés nominales por su deuda en pesos, puede constituirse en un factor de inercia inflacionaria tan o más grave que los esquemas de indexación por la inflación pasada", detalló Cavallo.

"¿Tiene el Banco Central algún margen para bajar las tasas de interés? Yo creo que lo tiene, si se anima a introducir cambios de política monetaria", sostuvo Cavallo. Entre ese cambios propone "reemplazar la colocación de LELIQs por encajes remunerados sobre los depósitos a plazo fijo". "Esto significará que el Banco Central no tomará créditos en el sistema bancario a tasas activas de interés. Absorberá la capacidad prestable de esas instituciones al costo que a las mismas le significa captar los depósitos. Las tasas de interés de los depósitos y de los préstamos al sector privado resultará de la oferta y demanda de los ahorristas y demandantes de crédito privado, sin que la tasa de interés activa que está dispuesta a pagar el gobierno tenga efecto alguno sobre las tasas de mercado. Obviamente, la magnitud de los encajes remunerados influirá en el spread entre tasas activas y pasivas para el sector privado, pero esa influencia se da en cualquier caso, sea que el Banco Central le imponga encajes remunerados o le coloque LELIQs a los bancos", detalló.

También considera que se debe "habilitar a los bancos a hacer préstamos en dólares a empresas y personas del sector privado, aunque no generen ingresos por exportación o ligados al precio del dólar, con el reparo de que se trate de empresas y personas que tengan un nivel prudente de endeudamiento. "Por supuesto, para ello utilizarán la capacidad prestable que le generen los depósitos en dólares luego de cumplir con los encajes impuestos por el Banco Central. Estos encajes también deberían ser remunerados a una tasa que induzca a los bancos a pagar una tasa positiva a los ahorristas que quieran tener sus ahorros en dólares dentro del sistema bancario. El endeudamiento en dólares del sector privado, al partirse de un nivel del tipo de cambio que no denota ningún síntoma de atraso, significará menor riesgo de insolvencia que el endeudamiento en pesos a las altas tasas nominales de interés", precisó el ex funcionario.

"El Tesoro no debería emitir LECAPs sino satisfacer todas sus necesidades de financiamiento con LETES en dólares o con deuda en pesos ajustadas por tipo de cambio o por inflación. Debe evitar tomar deuda a más de 30 días de plazo a tasas nominales de interés en pesos. De esta forma, la factura de intereses no aumentará a un ritmo superior al del precio del dólar y la estabilidad cambiaria contribuirá al ajuste fiscal de una manera claramente positiva", agregó.

"La introducción de estos cambios en la política monetaria permitirá comenzar a convencer a los operadores económicos que, en el contexto de un plan de crecimiento con las reformas estructurales imprescindibles, el régimen monetario evolucionará en la dirección del sistema bimonetario que tanto éxito ha tenido en países como Perú y Uruguay. O, como lo quieren los que son definitivamente pesimistas sobre la habilidad del Banco Central para implementar políticas sostenidamente anti-inflacionarias, hacia la dolarización completa de la economía", estimó Cavallo.

"Dejar abierta la posibilidad de que la eventual insolvencia del sector privado, de los bancos y del sector público se solucione con un golpe inflacionario y un default de la deuda externa, es un riesgo muy peligroso para el futuro post elecciones, cualquiera sea el candidato que resulte elegido", concluyó el ex ministro menemista.

Boletín de noticias