Democracia a la carta

Locales 12 de febrero de 2019 Por
Por josé Luis Gaitán
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Este año iremos a las urnas para elegir autoridades locales, provinciales y nacionales. El oficialismo santafesino decidió adelantar el calendario electoral, lo que significa que las primeras dos veces que votemos (28 de abril y 16 de junio) designaremos presidentes comunales, intendentes, concejales, diputados y senadores de la legislatura provincial y gobernador. Luego, una vez decidido esto, deberemos concurrir nuevamente a elecciones para votar por cargos nacionales: diputados y presidente-vicepresidente. Las fechas serán el 11 de agosto, el 27 de octubre y en función del resultado de esta última podríamos tener que definir, en un balotaje, el 24 de noviembre.

Así es que, contando las P.A.S.O., las elecciones generales y la muy probable segunda vuelta, los santafesinos tendremos 5 citas con el dispositivo que nos permite decidir quienes nos representarán. El desdoblamiento electoral responde a la necesidad del oficialismo provincial de despegar la discusión local de la nacional, en la que en más de una oportunidad (en las elecciones a senador nacional en 2015 por ejemplo) se vio perjudicado por no tener un candidato fuerte.

Pero la cuestión más icónica no reside en la cantidad de veces que tendremos comicios, sino en la variedad de reglas de juego que hace que parezcan prácticamente dos aparatos democráticos sustancialmente distintos.

Para empezar serán dos los tipos de boletas que usaremos este año: boleta única para autoridades santafecinas y lista sábana para las nacionales. Una segunda diferencia es que el gobernador de nuestra provincia está limitado constitucionalmente para ser reelecto (a pesar de su intento de modificación de la carta magna) mientras que Mauricio Macri irá por su segundo mandato. La elección a cargos legislativos también difiere, mientras que en el ámbito nacional se utiliza el sistema d’Hont para distribuir las bancas en función de los porcentajes, en Santa Fe la fuerza que más votos obtiene (aun cuando gane por un solo voto) se queda con 28 de las 50 plazas en la cámara de diputados. El último punto que quiero destacar es que a diferencia de la elección a presidente, no existe balotaje para elegir gobernador.

Pero las diferencias e incidentes no son, ni por asomo, propiedad única de los santafecinos. Doce provincias (con oficialismos de diversos colores) ya anunciaron que desdoblarán su calendario electoral, mientras que los pilares territoriales del gobierno nacional, la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal, no lo harán para poder apuntalar la imagen desgastada del presidente: cada cual juega su juego y algunos son juez y parte.

Y eso no es todo, hay distritos en los que se dan circunstancias extrañísimas, por ejemplo: en La Rioja, el gobernador llamó a un referéndum en el que votó menos del 40% del padrón y en el que se basa para modificar la constitución y poder ser reelecto; caso análogo es el de Río Negro, donde Weretilneck también juega al límite de la ley y la interpreta a su conveniencia para aspirar a un

tercer período; en Formosa, Gildo Insfrán aspira a reelegir y tener su sexto mandato (sí, desde 1995); Santa Cruz aún cuenta con Ley de Lemas para definir las elecciones a gobernador.

De esta manera, como vera usted lector/a, la democracia no suele ser planteada más que como un mecanismo electoral con reglas de juego no muy claras o a medida de los oficialismos. Es una pena, yo creo que debería ser más que ir a votar cada 2 años con la cancha inclinada y con el árbitro primo de algún delantero.

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