En vivo: asume Maduro en la Venezuela más aislada de la historia

Internacionales 10 de enero de 2019 Por
La jura no será en el Congreso. La desconocen Estados Unidos, gran parte de América Latina y Europa.
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En un contexto absolutamente tenso, hoy asume un nuevo mandato el cuestionado a nivel internacional y catalogado de ilegítimo gobierno de Nicolás Maduro, quien se mantiene firme en su postura de catalogarse como víctima de un boicot a nivel global.


El protagonista de la peor crisis de Venezuela en su historia moderna demostró estar dispuesto a todo para seguir siendo líder en su país, aun a costa de ser tildado de dictador como ya ocurre desde hace tiempo no sólo en América Latina sino también en Europa y en el resto del mundo.

El día antes de su asunción Maduro amenazó al Grupo de Lima -el grupo de países de la región que no reconoce la legitimidad de su candidatura- con tomar “las más urgentes y crudas medidas diplomáticas” si no rectifica su posición sobre Venezuela. El mandatario consideró "inaceptable" la declaración emitida el pasado viernes por el grupo, que tuvo el apoyo de Estados Unidos, en la que le pidió que transfiriera el poder al Parlamento de mayoría opositora, mientras se convocan "elecciones democráticas". Maduro consideró que esto equivale a "ordenar el derrocamiento del gobierno legítimo de Venezuela".


Traición

“Doy 48 horas a los gobiernos del cartel de Lima para que rectifiquen su política intervencionista y grosera”, advirtió en rueda de prensa. En la declaración, firmada por 13 de sus 14 miembros -México fue el único que se abstuvo-, el Grupo de Lima incluyó un punto que rechaza "cualquier provocación o despliegue militar que amenace la paz y la región" y pidió a Maduro que desistiera de "acciones que violen los derechos soberanos de sus vecinos". Hacía referencia a la interceptación de dos buques de exploración sísmica, contratados por la petrolera estadounidense ExxonMobil con permiso del gobierno guyanés, por parte de la Armada venezolana, que se disputan Caracas y Georgetown, el 22 de diciembre.


La oficialista Asamblea Constituyente, de poderes absolutos, ordenó el martes la apertura de una investigación por "traición a la patria" contra parlamentarios opositores que respaldaron la declaración del Grupo de Lima. "Es pertinente, es justo y yo lo apoyo plenamente", dijo el mandatario venezolano sobre la decisión de la Constituyente.

Poder y promesas versión 2019

Maduro promete que desde ahora en su segunda gestión sí habrá prosperidad, pese a que durante su gobierno, iniciado en 2013, el tamaño de la economía de la que una vez fue una rica nación petrolera se redujo a la mitad y hoy están en lo más profundo de la miseria, el hambre y la inflación.

Exsindicalista, Maduro recibió el peso de reemplazar a un Hugo Chávez quien hasta 2013 se mostraba "insustituible". El Maduro de esa época "ya no existe; es un recuerdo lejano", sostienen las voces más críticas del país latino que bajo su presidencia, Venezuela vivió protestas con unos 200 muertos, sanciones internacionales y una radicalización de la "revolución bolivariana". Su rechazo llega a 80%, según la encuestadora Delphos.

Sus adversarios lo acusan de destruir la Constitución y la economía y de ser un "dictador" sostenido por los militares, a quienes otorgó poder en todos los frentes y considera la "columna vertebral" del país. "Me resbala que digan que soy un dictador", afirma Maduro, quien el pasado 4 de agosto denunció un intento de asesinato de opositores luego de que dos drones con explosivos estallaran cerca de una tarima donde encabezaba una parada militar. Constantemente denuncia planes golpistas y se dice víctima de una "guerra económica" de Estados Unidos y la oposición, a los que culpa de la falta de alimentos y la inflación, proyectada por el FMI en 10.000.000% para 2019.

Maduro jurará el cargo hoy ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) -y no frente al Congreso- y comenzará un segundo período de seis años desconocido por la oposición, Estados Unidos, la Unión Europea y varios países latinoamericanos.

Votos y balas

Maduro ganó la presidencia por muy poco, en abril de 2013, frente a Henrique Capriles. Dos años después sufrió un duro revés cuando la oposición arrasó en las parlamentarias, lo que marcó un quiebre. Fue en ese entonces que dijo: "Ni con votos ni con balas volverán al Palacio de Miraflores; no nos ganarán más nunca una elección".

Con influencia en todos los poderes del Estado, logró que la justicia anulara al Parlamento al
declararlo en desacato, bloqueara un referendo revocatorio y encarcelara o inhabilitara a adversarios, cita El Observador. Desde agosto de 2017 gobierna con una Asamblea Constituyente de poder absoluto que sustituyó en la práctica al Legislativo, adelantó las presidenciales para el 20 de mayo pasado y cambió las reglas electorales.

Aduciendo que era un proceso fraudulento, los principales partidos opositores se marginaron, dejando el camino libre para que Maduro triunfara con 68% de los votos y la mayor abstención en seis décadas.

Su perfil de líder

Sin el carisma de Chávez, Maduro intentó imitarlo con largas apariciones televisivas y una retórica antiimperialista, pero fue construyendo una imagen propia, muy activo en redes sociales, y muy criticado por sus formas.

Sus opositores aseguran que nació en Colombia, pero jura ser caraqueño. Está casado con la exprocuradora Cilia Flores, a quien llama "primera combatiente" y es padre de "Nicolasito", miembro de la Constituyente de 28 años, fruto de un matrimonio anterior. Fue en Cuba donde recibió formación política en los años '80, y con frecuencia viaja a la isla.

Hoy, con una inmensa cantidad de países ausentes y un puñado de naciones presentes, Maduro comenzará seis años más de gobierno que nadie, ni él mismo, pueden garantizar que los empiece y los termine.

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