Los Bolsonaro y la influencia en Argentina

Tu columna 08 de noviembre de 2018 Por
Por Jose Luis Gaitan
bolsonaro

Estamos viviendo en estos últimos tiempos un avance de las derechas con posicionamientos extremos y violentos (en lo discursivo y en lo físico). Esta realidad puede verse manifestada en triunfos electorales de candidatos como Donald Trump (Estados Unidos, 2016), Rodrigo Duterte (Filipinas, 2016) y Jair Bolsonaro (Brasil, 2018) y en avances de otras fuerzas políticas del mismo tinte ideológico como Marine Le Pen (Francia) y Geert Wilders (Países Bajos) por decir algunas.

Homofobia, racismo, xenofobia, misoginia, intolerancia con las diferencias religiosas e ideológicas propias del juego democrático, limitaciones a la libertad de prensa, persecución y represión ante las manifestaciones sociales, impugnación de la institucionalidad, el estado de derecho y las expresiones democráticas son, en mayor o menor medida y con las particularidades de cada caso, principios que se encuentran en las características de estos actores mencionados.

Lo que también es cierto, y lleva a replantearnos muchas cosas, es que estos dirigentes compiten en elecciones y las ganan o tienen desempeños cada vez mejores apelando a este tipo de discursos. Las explicaciones monocausales son, en política mucho más, limitadas para entender el por qué de estas manifestaciones electorales. Sin embargo, es necesario resaltar el individualismo (en un contexto donde el neoliberalismo modela las subjetividades) y la identificación de enemigos externos (el odio como motor) como dos puntos claves de una discusión que necesitaría de mucho más espacio para dejar algo en claro.

Argentina, histórico receptor de oleadas ideológicas engendradas en Europa occidental y en Estados Unidos, es influenciado por el tipo de discusiones que plantean estos nuevos actores emergentes. Donald Trump fue importante en este sentido, pero el acontecimiento final que permita el impulso de este tipo de ideas (que no es que no existan, sino que están subordinadas a otras) puede ser la victoria en el vecino país de Brasil (principal economía de la región y el más importante socio comercial de Argentina) del ex militar Jair Bolsonaro.

En los días posteriores a la victoria de Bolsonaro, tuvieron lugar en nuestro país declaraciones como las de Pichetto "Argentina es un país totalmente generoso, estúpido e ingenuo", que generaron eco en el propio presidente Macri “tenemos que debatir el manejo migratorio en el país" y en otro tema pero sin abandonar la orientación, la ministra Bullrich habló del uso de armas cuando dijo "el que quiera andar armado, que ande armado". Todo esto en el marco de una derecha que posteriormente a la victoria del "no" en la discusión sobre el aborto, ha ganado fuerzas y está atacando a la Educación Sexual Integral y a las identidades y orientaciones de género.

Si estos discursos pueden lograr hegemonizar en Argentina y modificar algunos principios/significantes está por verse, lo cierto es que nuestro país tiene una historia y una tradición política, económica y cultural diferente a la de Brasil y una composición geográfica y étnica también disímil, por lo que intentar trasladar un discurso de un lado a otro como si los pueblos fueran los mismos es un error. Lo importante está en la capacidad de adaptación que han demostrado estos movimientos y en un hecho

que si corta transversalmente a todas las regiones y países del siglo XXI: la victoria del neoliberalismo como proyecto civilizatorio global.

Inseguridad, individualismo, principio de xenofobia temas en los que se apalancan para crecer los "Bolsonaros" del mundo, un mundo donde la propiedad privada vale más que la vida, un mundo donde la carrera por el "éxito" personal (el éxito siempre es personal en la cultura neoliberal) nos lleva a ver al otro como un enemigo, ese es el mundo donde pescan con cada vez mayor eficacia.

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