México pasó de la euforia electoral a la tristeza deportiva en menos de 24 horas

Internacionales 02 de julio de 2018 Por
Alentados por el triunfo de un izquierdista en las elecciones presidenciales, por primera vez en la historia, los mexicanos pensaron que también era posible que su selección rompiera el maleficio del quinto del partido
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Así cayo en México el segundo gol de Brasil.
"No puede ser", dijo un aficionado al borde de las lágrimas después que Brasil anotara este lunes el segundo gol en contra de la selección azteca, en partido de octavos de final del Mundial de Rusia 2018.
Genaro había estado festejando todo el domingo en la noche en el Zócalo capitalino la victoria del izquierdista Andrés Manuel López Obrador, fue a comer algo y de ahí se pasó al emblemático Ángel de la Independencia para ver el partid en la pantalla gigante que fue instalada para que los ciudadanos pudieran ver el partido.
"Pues es que si AMLO sí pudo, porque chingados la selección nomás no, si le ganaron a Alemania que es campeón ¿por qué no pudieron con Brasil?".

Así como a Genaro, el triunfo de López Obrador les hizo pensar a muchos que una victoria del seleccionado vendría a completar una especie de nuevo "milagro mexicano", pero en menos de 24 horas pasaron de la euforia a la tristeza.
"Pues es que no es justo, parece que Ochoa (el portero), jugó sólo. Rafa Márquez no hizo nada, no se vale, siempre es lo mismo", dijo otro aficionado que con su perro y su gato estaba al borde de las lágrimas.
Con la victoria ante Alemania durante su debut en la Copa, los aficionados mexicanos pensaban que finalmente romperían la llamada maldición del quinto partido y que finalmente el seleccionado podría pasar a los cuartos de final. Pero de la euforia que se vivió durante el domingo de elecciones generales, todo paso a ser silencio y caras tristes.
Varios aficionados empezaron a abandonar el Ángel después del primer gol, cuando cayó el segundo, quedó ya casi vacío.

Los más decepcionados fueron los vendedores callejeros quienes tuvieron que rematar sus artículos para evitar pérdidas. Por ejemplo, al principio del partido una playera se vendía hasta en 200 pesos (USD 10), al finalizar el encuentro la remataban a un tercio de su precio.
Las pelucas, la espuma, las cornetas, los silbatos, lo importante era vender todo rematado y hasta 2×1.
A pesar de la derrota, no faltaron los aficionado entusiastas que no dejaron de entonar porras y llamaron a los pocos presentes a cantar el clásico "Cielito Lindo" con su "canta y no llores", pero esta vez sí hubo llanto.

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