Liderazgo y voz de mando, pese a su enfermedad: el 'Maestro' Tabárez volvió a dar el ejemplo ante Portugal

Deportes 30 de junio de 2018 Por
El plan que ha patentado el DT uruguayo de 71 años, quien pese a sus dificultades físicas dirige con mucho ímpetu, dio sus frutos ante Portugal. En su 19° partido al frente de La Celeste en mundiales consiguió el boleto a los cuartos de final de Rusia 2018
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Hay quienes sostienen que el fútbol ha cambiado mucho y que los entrenadores deben ser jóvenes para entender a los jugadores, las redes sociales y estar más cerca de las nuevas generaciones. Pero si hay técnico que derriba ese mito es Óscar Washington Tabárez, el seleccionador de Uruguay. Lleva 12 años al mando de La Celeste, el equipo más sólido del Mundial de Rusia 2018.
Uruguay se impuso por 2-1 a Portugal y se clasificó a cuartos de final de la Copa del Mundo, donde lleva cuatro triunfos en fila, con siete goles a favor y sólo uno en contra. El próximo partido será su vigésimo encuentro en Mundiales de mayores, igualando al yugoslavo Bora Milutinovic y al brasileño Mario Zagallo. El récord lo tiene el alemán Helmut Schön (25).
Con su humildad y sabiduría ha sabido potenciar una gran generación de jugadores y ha colocado a Uruguay nuevamente entre las selecciones más temidas del mundo.

En los octavos de final, salió nuevamente al campo de juego a paso lento y con ayuda de su bastón. Padece el síndrome de Guillain-Barré, un trastorno neurológico que afecta el sistema nervioso periférico, produciendo debilidad en las piernas, los brazos y el tronco. Sin embargo, su pasión por el fútbol y su capacidad para elaborar planes exitosos todavía están firmes.
Una vez en el banquillo, entonó el himno uruguayo de pie y tomó asiento para asistir a lo que sería una victoria muy importante. El gol convertido por Edinson Cavani a sólo ocho minutos de comenzado el partido reforzó el plan que ha patentado en los últimos años. La Celeste prefiere darle el balón al rival y defenderse cerca de su arco. Se siente cómodo recuperando la pelota muy atrás y lastimando a su rival con transiciones rápidas y letales.

Con el correr de los minutos, al 'Maestro' se lo empezó a ver más activo. Repartió indicaciones e incluso se puso de pie y caminó unos metros para transmitir sus directivas al borde de la línea de cal.
Una vez que Cavani anotó el 2-1 y pidió el cambio por lesión, mandó a la cancha a Stuani, 'Cebolla' Rodríguez y Carlos Sánchez en lugar del goleador del PSG, Nández y Bentancur. Cualquier jugador que entre sabe el plan. El 'Maestro' se los enseñó a la perfección. Sus jugadores le tienen respeto absoluto y cumplen sus directivas a rajatabla.

 
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Óscar Washington Tabárez dirigió su 19° partido en Mundiales ante Portugal (REUTERS)
Hay quienes sostienen que el fútbol ha cambiado mucho y que los entrenadores deben ser jóvenes para entender a los jugadores, las redes sociales y estar más cerca de las nuevas generaciones. Pero si hay técnico que derriba ese mito es Óscar Washington Tabárez, el seleccionador de Uruguay. Lleva 12 años al mando de La Celeste, el equipo más sólido del Mundial de Rusia 2018.
Uruguay se impuso por 2-1 a Portugal y se clasificó a cuartos de final de la Copa del Mundo, donde lleva cuatro triunfos en fila, con siete goles a favor y sólo uno en contra. El próximo partido será su vigésimo encuentro en Mundiales de mayores, igualando al yugoslavo Bora Milutinovic y al brasileño Mario Zagallo. El récord lo tiene el alemán Helmut Schön (25).
Con su humildad y sabiduría ha sabido potenciar una gran generación de jugadores y ha colocado a Uruguay nuevamente entre las selecciones más temidas del mundo.
 

Óscar Tabárez entonando el himno uruguayo en la previa del partido ante Portugal (REUTERS)
 
En los octavos de final, salió nuevamente al campo de juego a paso lento y con ayuda de su bastón. Padece el síndrome de Guillain-Barré, un trastorno neurológico que afecta el sistema nervioso periférico, produciendo debilidad en las piernas, los brazos y el tronco. Sin embargo, su pasión por el fútbol y su capacidad para elaborar planes exitosos todavía están firmes.
Una vez en el banquillo, entonó el himno uruguayo de pie y tomó asiento para asistir a lo que sería una victoria muy importante. El gol convertido por Edinson Cavani a sólo ocho minutos de comenzado el partido reforzó el plan que ha patentado en los últimos años. La Celeste prefiere darle el balón al rival y defenderse cerca de su arco. Se siente cómodo recuperando la pelota muy atrás y lastimando a su rival con transiciones rápidas y letales.
 

En los partidos de Uruguay, Tabárez siempre se sienta entre sus ayudantes (REUTERS)
Con el correr de los minutos, al 'Maestro' se lo empezó a ver más activo. Repartió indicaciones e incluso se puso de pie y caminó unos metros para transmitir sus directivas al borde de la línea de cal.
Una vez que Cavani anotó el 2-1 y pidió el cambio por lesión, mandó a la cancha a Stuani, 'Cebolla' Rodríguez y Carlos Sánchez en lugar del goleador del PSG, Nández y Bentancur. Cualquier jugador que entre sabe el plan. El 'Maestro' se los enseñó a la perfección. Sus jugadores le tienen respeto absoluto y cumplen sus directivas a rajatabla.
 

Óscar Tabáez da instrucciones a Lucas Torreira en los minutos finales del partido ante Portugual (REUTERS)
"Estoy muy contento, nos preparamos para esto. Vamos a apelar a la fortaleza grupal, que es lo primero que le ponemos a cualquier rival que se nos venga", dijo Tabárez después del partido. Más allá de las cualidades ofensivas de Cavani y Suárez, o de la fortaleza y la seguridad que ofrecen Godín y Muslera, el líder uruguayo está en el banquillo y le dicen 'Maestro'.

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