Macri deja correr una oferta de vice a Bordet para contaminar al peronismo

Política 05 de junio de 2018 Por
En el Gobierno están preocupados por la migración de los indecisos. Passalacqua, el otro tentado.
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El Gobierno cree que ya no alcanza con partir al peronismo entre el sector de Cristina Kirchner y el de los gobernadores y para eso se propuso contaminar el crecimiento del "peronismo de centro" que tomó volumen luego de la cumbre de Gualeguaychú, donde empezó a consolidar su alianza con Massa.

En la Rosada ven con preocupación la migración de los votantes desencantados de Cambiemos y de los indecisos al de una propuesta de "peronismo racional", alejado de Cristina Kirchner.

Creen que si se agranda ese espectro que hoy encarnan los gobernadores, Miguel Pichetto en el Senado y Sergio Massa, un peronista no kirchnerista podría entrar en el ballotage el año que viene, con un final incierto para la segunda vuelta, teniendo en cuenta la caída en los sondeos de la adgesión al Gobierno.

En ese contexto, Mauricio Macri dejó correr una sutil insinuación a los gobernadores para completar la fórmula con la que buscará su reelección, aun sabiendo que para eso deberá desplazar a Gabriela Michetti y postergar a los radicales, que piden ese cargo para sentirse parte real del Gobierno. 

En el peor momento de la crisis por la corrida del dólar, en el Gobierno sentaron a Gustavo Bordet, de Entre Ríos, y a Hugo Passalacqua, de Misiones, dos de los mandatarios con mejor trato con la Rosada. 

Les pidieron que "banquen" al Gobierno en su peor pasaje desde diciembre de 2015 a cambio de no ofrecerles resistencia en las elecciones provinciales del año que viene. E insinuaron que alguno de los dos podría ser candidato a vicepresidente de Macri. No fue una oferta concreta, pero todos entendieron de que se estaba hablando. 

La respuesta de los gobernadores fue tajante. Por como está el Gobierno, no aceptarían bajo ningún aspecto acompañarlos en una fórmula. Bordet ya decidió ir por la reelección en Entre Ríos, donde crece en las encuestas y Passalacqua no quiere saber nada con ser el vice de Macri.

"Es una chicana para complicarnos, también van a intentar que Massa rompa y arme por su lado", afirmó a LPO un destacado dirigente del peronismo.

En tanto que otro importante legislador del espacio de los gobernadores, coincidió con la lectura y marcó sus límites reales: "Ir con un vice peronista implicaría una fractura definitiva con la UCR y la Coalición Cívica. El núcleo duro de Cambiemos es frontalmente antiperonista, es casi su razón de ser", aunque reconoció que "pueden intentar algunos acuerdos en las provincias".

La dificultad de generar ese tipo de acuerdo electoral con el peronismo dialoguista, que acaso fue posible al inicio del mandato de Macri y Marcos Peña lo trabó, quedó muy clara el viernes pasado, luego de un encuentro del presidente con el tucumano Juan Manzur.

El gobernador le dejó una advertencia: "Yo apoyo fuerte a Miguel Pichetto". Su reacción no fue casual. La Casa Rosada presionó como nunca a los gobernadores peronistas para que no votaran la ley de tarifas y generó una reacción que aún está naciendo y promete una fuerte auditoría sobre la gestión macrista que hasta ahora no se daba.

Horas antes, Juan Manuel Urtubey, uno de los más cercanos a la Rosada, prefirió no compartir la conferencia de prensa de Cachi con Macri y lo dejó soló  anunciando el veto a la ley de tarifas, pese a que su hermano fue el único senador del peronismo que no votó esa norma. En el gobierno hablaron de una decisión "acordada", pero a nadie escapa el cambio de clima entre un peronismo que buscaba pegarse a Macri y este que toma distancia.

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