Un nuevo despertar se presentó en Teodelina

Locales 04 de junio de 2018 Por
El salón auditórium “Julio Gutiérrez Martín” fue el escenario elegido para presentar “Un nuevo despertar”


El salón auditórium “Julio Gutiérrez Martín” fue el escenario elegido para presentar “Un nuevo despertar”, obra musical teatralizada con contenido audiovisual, bajo la producción general de Sebastián Sagrera y con la autoría y composición de Andrés Rinaldi, dicha obra fue exhibida en tres funciones el jueves 31 de mayo.  
Un nuevo despertar. Es una obra que encierra la historia de vida de tres chicos adolescentes que han crecido en ambientes de clases sociales muy diferentes, pero que, desde la intimidad más profunda de sus vivencias los llevo directamente a buscar como modo de escape, aceptar la droga… sin pensar en los resultados, sin darse cuenta de que iban a ser testigos de su propia destrucción y padecer daños irreparables en mentes y en sus cuerpos.
Alumnos de la Escuela de Educación Secundaria Orientada Nº 212 “Granaderos de San Martín” y El Centro de Formación Rural "El Chañar" disfrutaron de los diferentes relatos.
La primera historia fue narrada por su protagonista José, un joven de la villa quien creció en la pobreza, en el seno de una familia donde los días y las noches eran de alcohol y malos tratos.
Su infancia y juegos fueron caminar descalzo por el empedrado, con los pies ensangrentados, juntando cartones y botellas. Nunca sintió una caricia, un beso, ni una palabra de amor, a todo eso lo cambio por comer, a veces.
Miles de mañanas despertó asustado escuchando por los gritos desgarradores de su madre cuando su padre borracho hasta los huesos, le pegaba, lo humillaba.
José no fue a la escuela, nunca tuvo límites, ni consejos de la vida, negoció su adolescencia con la droga, desde temprana edad, pero tenía que escapar de su trágico mundo y se dio cuenta a tiempo que estaba herrando el camino, y logró salir.
La segunda y tercera cronología fueron contadas por Andrés Rinaldi, autor y compositor de las mismas. 
Marcelo, un estudiante que creció en una familia de clase media, contenido, educado, aconsejado de buenas costumbres. Una familia con discusiones, risas, llantos, una familia normal. 
Fue a la escuela, pero no termino el último año del polimodal, al llegar a la antesala de la adolescencia, surgieron los momentos de duda,  y justo allí se produjo la ausencia de sus padres, y aquellas preguntas, quedaron sin respuestas. 
Su padre siempre le hablo de la calle y de la “junta”, pero falto apuntarlo más en esas circunstancias, y Marcelo dio el primer paso en falso, la droga. No tenía necesidad de probarla pero jugo el rol oportuno, debía mostrar que no era menos que nadie, cayo y  se dio cuenta que iba camino a la muerte… finalmente no puedo escapar. 
Es la vida de Camila, una chica que nació en un núcleo de personas, donde nada falto. Una familia adinerada, su infancia fue maravillosa, pero lamentablemente sus padres, ambos con trabajos ejecutivos, ocupaban todo su tiempo fuera de casa. 
Muy pocas veces había dialogo, le daban a ella todo el amor pero convertido en regalos. Llego Camila al umbral de la adolescencia, donde necesitaba imperiosamente respuestas a miles de preguntas que se hacía. Comenzaron las noches de fiestas, alcohol, y droga, y un experimento con ella para llenar un vacío, fue todo muy rápido, no era necesario ser una adicta de años para destruirse y Camila compro la mejor y más peligrosa. Hasta que un día lloro por sobrevivir, pero nada se pudo hacer y dijeron sobredosis. 

Te puede interesar