Exclusivo: el FMI cuestiona el atraso cambiario y la política monetaria

Política 11 de mayo de 2018 Por
El subsecretario del Tesoro de EE.UU. respaldó las políticas "orientadas al mercado" de Macri.
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) no está dispuesto a financiar el atraso cambiario de la Argentina y más en un contexto de altísimo déficit de cuenta corriente, lo que arroja grandes interrogantes en el mediano plazo sobre su capacidad de repago de la deuda externa, que crece a un ritmo geométrico y a la que ahora se sumará el desembolso del organismo.

Fuentes al tanto de las negociaciones confirmaron además que FMI no comparte la política de metas de inflación -o lo que quede de ella- que aplica Federico Sturzenegger desde el Banco Central y que viene generando un atraso cambiario que desequilibra la balanza comercial.

De hecho, el técnico del organismo a cargo del caso argentino, el italiano Roberto Cardarelli, en su último informe correspondiente al Artículo IV -revisión de la macroeconomía- en diciembre pasado, había señalado que Argentina tenía un tipo de cambio atrasado un 25%. Como explicó LPO, desde entonces el peso se devaluó un 23%, pero con casi 10% de inflación acumulada a mayo, el tipo de cambio continúa atrasado. Las primeras estimaciones ponen al dólar con un piso de $27,50. Puntualmente, para recuperar el tipo de cambio bilateral de los $16 de comienzos del mandato de Macri, el dólar debería estar en $29,65.  

El FMI no va a financiar el déficit de cuenta corriente récord y no va avalar el atraso cambiario que las metas de inflación de Federico Sturzenegger generan.

De esta forma, Macri deberá abandonar el esquema de metas de inflación y pasar a uno mucho más severo en el corto plazo de agregados monetarios, como el que implementó Sturzenegger durante 2016 y similar al que proponen los economistas Milei y Giacomini con el espaldarazo de Domingo Cavallo.

Pero para Dujovne, las cosas no van a ser tan amenas. Una vez presentada la carta de intención de Argentina, el FMI responde con sus observaciones a esa propuesta y su intención sería reducir el déficit primario a cero en tres trimestres, no en tres años. Esto confirma la muerte del gradualismo, que Macri y Marcos Peña insisten en defender en sus discurso públicos.

Como sea, las negociaciones a partir de ahora entran en etapa de definiciones y se terminan las fotos y sonrisas ante las cámaras. El propio ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, que este jueves se reunió finalmente en Washington con la titular del FMI, Christiane Lagarde, reconoció que acordaron no hablar de montos ni de condicionamientos, hasta que el acuerdo no esté realmente avanzado.

"Quiero aclarar que hasta tanto logremos cerrar el acuerdo con el FMI, nos hemos comprometido a no hablar de cifras o modalidades. Lo único que puedo informar al respecto es que hemos pedido que se considere para Argentina un acuerdo Stand-By de alto acceso. Este instrumento tiene la flexibilidad necesaria para cumplir el objetivo que estamos buscando", sostuvo Dujovne al término del encuentro. 

En este sentido, la semana que viene viajarán los técnicos argentinos a evaluar la factibilidad de un plan de ajuste más acelerado. Según adelantó Marcos Peña, esperan que en seis semanas estén concluidas las negociaciones.

Dujovne regresó este jueves al país y el viernes por la mañana tan pronto llegue al aeropuerto de Ezeiza lo estará esperando un helicóptero para llevarlo directamente a la Quinta de Olivos, para informar a Macri en detalle sobre el contenido de las reuniones.

Antes de la reunión con los técnicos del Fondo, Dujovne se reunió con el subsecretario de Asuntos Internacionales del Tesoro de los Estados Unidos, David Malpass, buscando apoyo político para que el FMI apruebe el paquete de rescate, que en el gobierno aspiran a estirar a poco más de USD 40.000 millones, aunque por el tipo de línea que se está negociando se iría soltando por tramos y en base a cumplimiento de metas, durante dos o tres años. Es decir, lo que ahora se negocia en Washington condicionará al próximo gobierno.

Lo que ahora se negocia en Washington es una línea de crédito que se irá desembolsando por tramos en base a cumplimiento de metas trimestrales. Es decir que condicionará al próximo Gobierno.

 Según informó el Tesoro estadounidense en un escueto comunicado, Malpass reiteró "su sólido apoyo hacia el programa de reformas orientadas al mercado implementado por el gobierno de Macri con el fin de promover el crecimiento impulsado por el sector privado. Asimismo, el funcionario elogió el plan del ministro para fortalecer la política fiscal y el accionar decisivo de Argentina para volver a anclar la inflación".

"El subsecretario Malpass vio con beneplácito el diálogo entre Argentina y el FMI en relación al programa propuesto por Argentina para incentivar el crecimiento y las reformas del mercado, al tiempo que manifestó que el Tesoro haría un atento seguimiento de los avances", agregaron desde la cartera que conduce Steve Mnuchin.

Horas más tarde, el ministro Dujovne y su equipo se reunió con Lagarde para dar los primeros pasos para conseguir el crédito "Stand-by de alto tránsito" anunciado ayer tras el encuentro con el directos del Hemisferio Occidental del organismo, el argentino-mexicano Alejandro Werner. Este tipo de créditos, superan el tope de 435% de la cuota de los miembros del FMI, tope de unos 19.750 millones de dólares, muy por debajo de la cifra a la que aspira el gobierno de Macri.  

Como adelantó LPO, el Gobierno confía en que la simpatía de Lagarde y su apoyo previo al programa gradualista de Dujovne convalide la agenda de reducción escalonada del déficit fiscal, lo que parece más una expresión de deseos que una realidad.

La "flexibilidad" de esta nueva modalidad de crédito inaugurada en 2016 -y que hasta ahora ningún país ha utilizado- implica un mayor grado de discrecionalidad en cuanto a cuáles partidas recortar, pero es inflexible en cuanto al cumplimiento de los objetivos intermedios. Sin cumplimiento de las pautas de ordenamiento fiscal, el FMI no habilita los siguientes tramos del crédito con el que Macri espera poder concluir su mandato.

Como describe el FMI en su página web en la descripción de esta modalidad "Stand-by" de financiamiento: "Los objetivos del programa y las medidas de política dependen de las circunstancias de cada país. Sin embargo, el objetivo fundamental es restablecer o mantener la viabilidad de la balanza de pagos y la estabilidad macroeconómica, a la vez que se sientan las bases de un crecimiento sostenido de alta calidad".

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