Cambiemos, el temor y un “Plan B” que siempre estuvo a la vuelta de la esquina

Política 09 de mayo de 2018 Por
"La chance siempre estuvo, aunque nunca se la haya planteado como el plan A". La frase que se escuchó ayer en la Casa Rosada habla de una realidad que el Gobierno, o al menos unos cuantos funcionarios, siempre tuvieron como alternativa frente a una crisis de financiamiento.
marcospeña

"La chance siempre estuvo, aunque nunca se la haya planteado como el plan A". La frase que se escuchó ayer en la Casa Rosada habla de una realidad que el Gobierno, o al menos unos cuantos funcionarios, siempre tuvieron como alternativa frente a una crisis de financiamiento.

La decisión de apelar al FMI se tomó, como corresponde a los jefes de Estado en estos casos, a solas con parte del equipo económico (a algunos funcionarios con responsabilidad los tomó por sorpresa) y solo después de eso, pero antes de hacerla pública, a los socios de Cambiemos, gobernadores y las cabezas del Congreso.

El pedido de una línea de asistencia crediticia, contingente o no, al organismo internacional que la historia argentina odia, pero que hoy ofrece la tasa más baja para endeudarse, ayer por la mañana ya no era opción sino el único camino posible. Luis Caputo había dado las señales sobre el martes complicado que se avecinaba. 

Ayer por la mañana, durante la reunión de coordinación del Gabinete económico, se tomó la decisión de activar el Plan B. Allí estaban Marcos Peña, los vicejefes de gabinete, Caputo, Nicolás Dujovne y Rogelio Frigerio. 

Tras activar el mecanismo Dujovne llamó por teléfono a Christine Lagarde y comenzó a bordar la negociación que hoy formalmente se lanzará en Washington. No es un detalle menor ya que existen dos vías alternativas de asistencia al país y para las dos hay exigencias que aún no se sabe si el país puede cumplir. 

Tras esa llamada hubo un alivio, sin alegría, de la situación en la Rosada. El teléfono con Lagarde pasó mas tarde a manos de Mauricio Macri. 

El primer mensaje del grupo al exterior fue de contención; el macrismo actúa en esto con una sensación de culpa, que evidencia las heridas que ha dejado en la conciencia colectiva del país la relación tormentosa con el FMI en su historia, pero también cierta preocupación por las críticas que recibirá desde la oposición.

Si el macrismo no hubiera caído en esa trampa política que agita el fantasma de una intervención del organismo en la economía local, quizás hubiera pensado en una asistencia del FMI al comienzo del Gobierno con financiamiento a tasa baja (algo así como 4%) que facilitara (con menos dolor) el gradualismo que Cambiemos quiso consagrar. No fue el camino y ahora se deberán tomar decisiones más duras.

Para contrarrestar esas sensaciones se explicó en Presidencia: "Es cierto es que se construyó hace tiempo una relación con Lagarde que es una garantía adicional que se podía utilizar en un caso extremo". Como para no aparecer sorprendidos frente a la crisis.

Tras la decisión de "ir" al Fondo, Macri debió tomar un par más. La primera fue llamar a sus socios dentro y fuera del PRO. Alfredo Cornejo, con quien hoy conversará largamente durante un vuelo a Mendoza, fue el primero. Después Elisa Carrió, quien salió a tuitear apoyo inmediatamente. 

La tercer decisión se había tomado minutos antes: sería Macri en persona quien anunciaría la negociación con el FMI. Lo hizo en un mensaje grabado que estaba previsto para 3 minutos. Lo liquidó en 2,40 y se fue a su despacho.

Te puede interesar