Contra el pensamiento homogéneo, caiga quien caiga

Nacionales 13 de abril de 2018 Por
esmeralda Mitre fue juzgada rápidamente por sus polémicas declaraciones
esmeraldamitre

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Que difícil que es bancarse la libertad de expresión cuando el otro no piensa como uno. En estos tiempos de tribuna virtual abierta las 24 horas, no queda tiempo para la reflexión: lanzado un tema a la arena de la opinión pública, hay que reaccionar rápido, sumarse al debate del día y adoptar posición clara.

Entonces sucede que si alguna figura rechaza dar su visión sobre las polémicas actuales, se desconfía hasta de su conciencia ciudadana. Queda bien decir lo que dice la mayoría y defender el derecho individual a pensar de otra forma, pero...

Este jueves, las declaraciones de Esmeralda Mitre generaron un tremendo revuelo sobre todo en las redes sociales, espejo inmediato de lo que pasa y que muchas veces ofrece una imagen distorsionada. La actriz, miembro de una familia tradicional argentina, carga con la cruz de ser "cheta" de nacimiento, lo cual ya le juega en contra de arranque. Para colmo, su clan es dueño de uno de los medios más poderosos del país, algo que sin duda condiciona su forma de vivir y ver la realidad, por más libertad de espíritu que ella como artista pregone poseer.

Y hay que admitir que no le tembló la voz para referirse a temas candentes: sobre el movimiento Ni Una Menos, consideró: "Las mujeres no nos podemos victimizar, nos tenemos que poner en un lugar de mujeres fuertes, para salir adelante. Por supuesto es muy importante que estén concientizando a la gente que tiene menos recursos. (...) No soy feminista ni machista", adoptando un gris que hoy no tiene lugar en nuestra sociedad.

Pero sin duda lo que más ruido hizo fue su comunión con aquella frase que su ex, Darío Lopérfido,inmortalizó sobre que "en Argentina no hubo 30.000 desaparecidos" sino que esa cifra "se arregló en una mesa cerrada" para "conseguir subsidios". "Dijo la verdad, que es lo que dice la Conadep, es la cantidad de desaparecidos que figuran, el resto no están", sostuvo Mitre.

Y estallaron las opiniones. Este cuestionamiento de verdades instaladas puede molestar pero forma parte de la tan mentada libertad de expresión. Como contrapartida, el Estado -sin importar el gobierno de turno- debe complementar las distintas versiones de la historia con información clara, contrastable y accesible sobre los hechos que nos interesan a todos.

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