El oscuro secreto de los reyes de España: enfrentados por el escándalo

Internacionales 11 de abril de 2018 Por
“¡Divórciese y dele dignidad a su madre Sofía que no está por debajo de su mujer..!”, le habría reprochado Juan Carlos a su hijo en la puerta de la Catedral de Palma.
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Según comentan por lo bajo en la Casa Real española, la reina Sofía (79) jamás terminó de aceptar la decisión de su hijo Felipe VI (50) de llevar al altar a una periodista, plebeya divorciada, alguien que dicen pasó por un aborto en 2012 y que habría mantenido un tórrido romance con Jaime del Burgo (quien años después se casó con su hermana Telma), como Letizia Ortiz (45) quien, paradójicamente, hoy ocupa el trono de España. Las diferencias entre ambas mujeres se fueron acentuando con los años.

Sin embargo, dicen que el nacimiento de las infantas Leonor (12) y Sofía (10) habría terminado de marcar las irreconciliables asperezas La debilidad de Sofía por sus nietas la llevó a entablar una cómplice relación con las niñas, a quienes desde muy pequeñas les daba, a escondida de su madre, sus caramelos preferidos de anís. Punto que habría despertado la furia de la hoy reina.

Ya que dicen que la obsesión de Letizia es que sus hijas lleven una alimentación sana, lejos de golosinas que dañan sus dientes. Un solo ejemplo de la tensa relación entre ambas mujeres. Dicen que por esa razón la reina hasta cambió horarios para que la abuela no pudiera ver con frecuencia a sus nietas.

“Alteraba la rutina de las pequeñas (residen en viviendas separadas por un kilómetro). Sofía se ha queja de lo poco que ve a sus nietas. Y Felipe es quien intenta siempre unir”, aseguran. Sin embargo todo transcurría entre las gruesas paredes del palacio y, como siempre repetía la ex reina, “Lo que sucede en palacio queda en palacio”. Hasta el Domingo de Pascua.

Al finalizar la tradicional misa, finalmente, cayó el velo que durante tanto tiempo mostró a una familia feliz. Cuando Sofía intentó abrazar a sus nietas para que los fotógrafos retrataran el momento, Letizia se interpuso e increpó a su suegra, quitándole la mano sobre el hombro de su hija y limpiándole el beso que había quedado marcado en la mejilla de la pequeña.

“¡Divórciese y dele dignidad a su madre que no está por debajo, ni mucho menos, de su mujer sino por encima!”, le habría reprochado Juan Carlos (80) a su hijo en la puerta de la Catedral de Palma, donde estalló el gran escándalo real.


“Uno de los planes preferidos de Sofía era reunir a sus ocho nietos. Al principio, Letizia cedió pero con el tiempo fue limitando estas salidas. La última aparición en público de toda la familia fue el 2 de agosto de 2013, en Mallorca”, dijo el diario ABC.

Las peleas reales entre las dos mujeres del palacio español quedaron a la vista y, aunque volvieron a mostrarse juntas al ir a visitar a la clínica donde fue operado Juan Carlos, Sofía y Letizia jamás se llevarán bien y el pueblo también tomó parte en la disputa real, dividiendo las opiniones entre quienes apoyan a una y a otra.

“Los reyes deberían divorciarse. O Felipe reconduce el carácter de esta señora antipática, maleducada y mandona o se tendría que divorciar antes de que se cargue a la monarquía”, sentenció el periodista Jaime Peñafiel, especialista en la Casa Real Española.

Mientras las voces del pueblo se hicieron escuchar con gritos como: “Divórciate. Antipática. Maleducada. Mandona. ¡Te falta mucho guapa para llegar a doña Sofía!” En 2013 la pareja real española ya enfrentó rumores de divorcio que aseguraban que Letizia no quería formar más parte de la familia y que era Felipe quien se oponía a la separación.

Dicen los expertos en la Casa Real de España que aunque se sumaron algunas cláusulas a las capitulaciones que se firmaron cuatro meses antes de la boda entre los hoy reyes, de divorciarse, las niñas deberán quedar con su padre por un arreglo en el que ella cede los derechos de potestad de sus hijas, que es una tradición de la corona, y recibe una casa de veraneo en Mallorca, como podría ser el Palacio de Marivent, a cambio. Acuerdo que Letizia aceptó cuando se casó en 2004. Comentan que en la intimidad Felipe recriminaría a su esposa haber perdido la chispa que alguna vez lo enamoró para convertirse en una mujer tensa y fría con una mirada artificial producto, quizás, de sus contínuas cirugías estéticas.

Ante tantas presiones dicen que la reina le habría pedido a su esposo un “poco de espacio privado para, por ejemplo, asistir a festivales de música, ir de shopping y a bares con sus amigas”, algo de diversión lejos del “aburrido protocolo real”. Muy duro en su crítica, el periodista Jaime Peñafiel fue categórico.

“Felipe es una buena persona pero no tiene carácter y menos con ella. Es bondadoso pero vive aterrado con su mujer. En el palacio no hay nadie que puede reconducirla… Luego de 12 años de matrimonio y una gran crisis en 2013, todo va de mal en peor. Ella está crecida y Felipe empequeñecido. Con temor de las reacciones que pueda tener su mujer. Dudo que siga enamorado de ella porque le ha hecho sufrir tanto… Y la pequeña Leonor sigue el camino de su madre; es maleducada y la copia en todo. Por eso fue el desplante a su abuela”, determinó en sus apreciaciones públicas también lejos del protocolo.

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