Las políticas y votos del oficialismo en rechazo a los reclamos de género del movimiento de mujeres Macri, con una agenda contraria a su historia

Política 12 de marzo de 2018 Por
A pesar del giro discursivo obligado por el movimiento de mujeres y la contundencia del 8M, la organización y las políticas del Gobierno vienen contrariando los reclamos de género. En los últimos 12 años, el PRO se opuso a todas las leyes de ampliación de derechos.
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El “feminista menos pensado” –como definió la titular del Instituto Nacional de las Mujeres, Fabiana Tuñez, a Mauricio Macri– se pronunció públicamente en contra de la legalización del aborto; tiene sólo 2 mujeres entre los 22 ministerios de su gabinete; decretó este año un reordenamiento de cargos políticos que implica una caída del 18 por ciento de la participación de las mujeres en el Estado y redujo el presupuesto de 2018 para combatir la violencia de género. Un informe del ex diputado y abogado laboralista Héctor Recalde demuestra que en el pasado reciente, tanto Macri como la mayoría de los integrantes de su partido han llevado adelante una extensa y coherente trayectoria de resistencia frente a distintas iniciativas legislativas impulsadas y reclamadas por el movimiento feminista: el PRO protagonizó el rechazo a la ampliación de las licencias por paternidad o a los proyectos de equiparación salarial y creación de la licencia por violencia de género. Entre su pasado y su presente, más que un “feminista impensado”, el del Presidente se parece, como mínimo, a un “feminista invisible”. Invisible como el crecimiento económico que anunció el 1 de marzo en la apertura de sesiones del Congreso. 

El giro discursivo de Mauricio Macri para surfear la ola de la multitudinaria movilización que copó en las calles el 8M choca contra más de una década de posiciones políticas del PRO, tanto a nivel nacional como en la jefatura de Gobierno porteño, y una serie de decisiones del gobierno de Cambiemos que pese a los anuncios mediáticos significan un retroceso en materia de igualdad de derechos. 

Los orígenes del antifeminismo M
Ya en 2006, a poco de su creación como partido nacional bajo el nombre PRO, el macrismo era una de las principales fuerzas políticas que enfrentaba en el Parlamento el avance de los derechos de la mujer. El informe elaborado por Recalde, ex jefe de la bancada del FpV y ex presidente de la comisión de Legislación del Trabajo, destaca que en la sesión del 29 de noviembre de ese año se dio tratamiento al proyecto que entre otros contenidos preveía: “ampliar la licencia por paternidad a 15 días, protección en el empleo para el padre, licencia y protección en el empleo para adoptantes, ampliación de las licencias para los supuestos de parto múltiple y otorgamiento de guarda con fines de adopción múltiple”. Preveía también el derecho de la mujer de, finalizada la licencia por maternidad, reincorporarse al empleo reduciendo hasta la mitad su jornada normal de trabajo y su remuneración. Macri era diputado y se ausentó de la sesión (como la mayoría de ellas), igual que sus compañeros de bloque Paula Bertol, Eugenio Burzaco, Federico Pinedo y Pablo Tonelli. El único macrista que estuvo presente fue el ahora senador nacional Esteban Bullrich. ¿Cómo votó? En contra. Dos años después, ya sin Macri en el Congreso se intentó volver a avanzar con esa iniciativa y fue Pinedo quien manifestó su rechazo por tratarse de “una intromisión importante en el poder de decisión del empleador”. Con un criterio similar el diputado macrista Julián Obligio firmó el dictamen disidencia parcial en 2013.

En ese mismo año, la comisión de Legislación del Trabajo dictaminó un proyecto de ley por el cual se establecía que “toda trabajadora víctima de discriminación salarial motivada en su condición de mujer tendrá derecho además de la equiparación salarial debida y de las diferencias salariales devengadas a una suma igual a dichas diferencias a cargo del empleador, y de los obligados solidarios si correspondiere, en concepto de indemnización”. Obligio, representante del PRO en la comisión, emitió un dictamen de “rechazo total” al proyecto, con la excusa de que iba a “aumentar la litigiosidad y crear normas que en definitiva discriminen aún más a la mujer respecto del hombre en su condición para obtener un empleo”. 

Justo esos tres antecedentes de resistencia legislativa son los que ahora el macrismo trata de plantear como iniciativas propias que enviarán al Congreso para darse un lavado rosa (pinkwashing), estrategia para mostrarse como progresistas, modernos y tolerantes. “Rechazamos el uso oportunista de las licencias parentales y de la referencia a la brecha salarial por parte del Gobierno en el contexto de despidos masivos y de la reciente sanción de la reforma previsional neoliberal”, plantearon las mujeres en el documento consensuado y difundido para el 8M. Entre otras cosas, la reforma previsional significó una ampliación de la edad jubilatoria para las mujeres y un cambio a la baja en la fórmula de actualización de los haberes, que alcanza también a la Asignación Universal por Hijo. Este cambio afecta especialmente a las madres que son jefas de hogar. 

Es decir que la postura del macrismo en contra del avance de la mujer no se agotó en el Congreso ni quedó en el pasado. El documento del 8M rechaza la disolución del Plan Ellas Hacen y la suspensión del Seguro de Capacitación y Empleo (SCyE) que perjudica especialmente a las personas travestis/trans, entre otras medidas de la gestión Cambiemos. Según un carta firmada a fin del año pasado por referentes del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), Fundación Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), Mujeres en Igualdad (MEI), ACIJ, Caref y la Fundación Siglo 21, el Gobierno de Mauricio Macri redujo en términos reales, casi 30 millones de pesos el presupuesto destinado a luchar contra la violencia machista.

Paridad de género
El Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), una de las ong cercanas al PRO y una de las principales proveedoras de cuadros técnicos y políticos al gobierno nacional, elaboró un informe donde señala que el decreto 174/2018 implica un retroceso importante en la participación de las mujeres en el Estado. “Desde una perspectiva de género, se advierte que del total de 99 secretarías y subsecretarías que se eliminan con la vigencia del nuevo decreto, 24 se encontraban en manos de mujeres. Esto significa, en términos absolutos, una caída de casi un 50 por ciento en la cantidad de mujeres designadas como autoridades superiores, reduciendo la presencia de 51 mujeres secretarias y subsecretarias a un total de 27”, dice el informe. Además, señala que si bien hoy más de la mitad de los empleados del Estado nacional son mujeres (52 por ciento, excluyendo a la policía y las fuerzas armadas), su presencia se concentra en la base de la pirámide de los ministerios y organismos. Por último, en comparación con CFK, que durante su segundo mandato designó un 16 por ciento de mujeres en cargos ministeriales, Macri en sus primeros dos años de gestión designó un 11 por ciento.

Por otra parte, la ley de paridad de género aprobada a fin del año pasado contó con mínimos rechazos. En el Senado, los únicos dos que votaron en contra fueron de Cambiemos: el presidente provisional, Federico Pinedo, y el independiente cordobés, Ernesto Martínez. En Diputados pasó algo similar, sólo cuatro votos fueron en contra, tres de Cambiemos; Nicolás Massot, el jefe de bloque PRO, y otro integrante de la mesa chica del macrismo, Pablo Torello. Además del radical Héctor Roquel y Pablo López, del Partido Obrero.

Aborto legal
Otra de las banderas centrales de la multitudinaria movilización del jueves fue la legalización del aborto seguro, libre y gratuito. Si bien hay algunas voces a favor como las del diputado Sergio Wisky o Daniel Lipovetsky, en el macrismo es mayoritaria la posición en contra, tanto de legisladores nacionales como de máximas figuras del Gabinete Nacional y de los gobiernos bonaerense y porteño. Como antecedente más claro, en 2012 el entonces jefe de Gobierno porteño vetó la ley que establecía el protocolo de aborto no punible, imponiendo su voluntad por sobre la de la Legislatura de la Ciudad y en contradicción con lo que había fallado la Corte Suprema de Justicia. Ahora el Presidente dijo que no obstaculizará el debate en el Congreso, aunque algunos actores de Cambiemos como la UCR plantean propuestas dilatorias como el llamado a una consulta popular o el traslado de las comisiones a las distintos puntos del país para “escuchar todas las voces”.

Todo este escenario sin mencionar las históricas frases machistas de Mauricio Macri como cuando en el año 2000, consultado sobre un eventual cargo político para su hermana Sandra, le respondió a la revista Noticias que “una mujer no tiene otro destino que el de estar educando a sus hijos”. O cuando en 2014 dijo que “a toda mujer le gusta que le digan piropos aunque les digan qué lindo culo tenés”.

Durante su discurso del último jueves, cuando Tuñez lo bautizó “el feminista impensado”, Macri aseguró: “No podemos permitir que la mujer gane menos que un hombre, no tiene sentido, no tiene explicación”. Explicaciones hay varias. Una ineludible es que él y su partido siempre estuvieron en contra de las iniciativas que intentaron corregir esas injusticias.

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