Omar Perotti afirmó que quiere "gobernar la provincia con un proyecto santafesino"

Provinciales 14 de enero de 2018 Por
El dirigente rafaelino criticó la política económica del gobierno nacional y puso en un mismo plano de objeciones a la Casa Gris: "Tira globos de ensayo para tapar las dificultades", argumentó.
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Omar Perotti | Bío | Nació en Rafaela el 16 de septiembre de 1959. Contador público. Fue intendente de Rafaela, legislador provincial, diputado nacional y ahora es senador nacional. En 2015 fue candidato a gobernador.

El discurso, las formas verbales y los movimientos de Omar Perotti lo ponen en presencia del primer candidato a gobernador de la política local, camino al 2019. Sabe el senador que, a diferencia de otras épocas, lo que se viene será mucho más difícil y debe ser anticipado. Además del Frente Progresista, está Cambiemos. Y, por si faltaba algo, el PJ demostró en las últimas elecciones ser competitivo sin su nombre encabezando la boleta.

"Quiero gobernar la provincia, y voy a poner toda la energía en la construcción de un proyecto santafesino. Estoy definido: voy a trabajar en la construcción de ese proyecto. Hay expectativas positivas importantes para la construcción de algo novedoso", revela el dirigente rafaelino, anunciando su postulación para la Casa Gris. Lo que falta es una formalidad.

En una entrevista con La Capital, Perotti critica la política económica del gobierno nacional y pone en un mismo plano de objeciones a la Casa Gris. A la vez, se muestra en contra de una reforma constitucional con reelección, rechaza un frente con el socialismo y descalifica a los que buscan ese acuerdo desde el peronismo.

Para él, el socialismo "tira globos de ensayo para tapar las dificultades que tienen por la falta de políticas propias".

—¿Qué análisis hace de la decisión del gobierno de no convocar a extraordinarias para el tratamiento de la reforma laboral?

—Es prudente y conveniente. El gobierno respetó el clima legislativo, planteado particularmente en la Cámara de Senadores. Dijimos que no iba tener tratamiento sin un acuerdo con la CGT, y había varios puntos que mostraban diferencias. Incluso, entre integrantes de la misma central sindical. Ojalá el diálogo encuentre puntos de coincidencia, incluso los gremios dijeron que podía haberlos. Es central analizar que los acuerdos son los que permiten llegar a mejores resultados, cuando todos se sienten parte.

—Ahora bien, las noticias que llegan de la reforma laboral brasileña no son alentadoras.

—No ha generado creación de empleos, sino todo lo contrario. Por eso es bueno que el gobierno revise su iniciativa.

—¿Cómo evalúa la gestión del gobierno? Parece haberse complicado más seriamente hacia fin de año y principios de 2018.

—Lo que era preocupación se mantiene. Cuando lo financiero está por encima de lo productivo jamás serán buenas las señales. En particular, esto se refleja en la provincia de Santa Fe. No ha cesado la inflación, no bajó, y la tasa de interés puso muy lejos de ser viable la actividad productivo. Lo financiero desdibujó cualquier posibilidad de invertir. El déficit comercial es de 9.000 millones, así no hay generación de divisas genuinas que permitan sobrellevar ningún endeudamiento. No hubo ningún tipo de inversión productiva. Eso generó desaliento. Cuando estas cosas se aplicaron antes, no fueron buenos los resultados, ¿por qué ahora debería ser diferente? Eso generó incertidumbre y una sensación de ausencia de claridad sobre el futuro. Las dos situaciones con las que se sostenía una realidad económica —un mercado interno fuerte y la sustitución de importaciones— se alteraron y se debilitó el mercado interno con las subas tarifarias. Allí, la pérdida de poder adquisitivo y la incidencia de las tarifas han sido muy fuertes.

—Y arranca el 2018 con nuevas subas de tarifas.

—Eso se percibe, con las pymes, que tienen severas dificultades para pagar las facturas de luz. Familias que no pueden hacer frente a las tarifas en nuestra provincia que, además, suma costos adicionales a las nacionales. No hay señales que entusiasmen bajo este modelo económico.

—¿Lo peor ya pasó o a este modelo aún le falta mostrar su peor rostro?

—Ojalá yo me equivoque, pero se vienen meses duros. Los procedimientos de crisis en muchas empresas se están venciendo. No se notan raíces de un mercado interno que pueda volver a tener fuerza, y las características del mercado internacional distan mucho de la que nos convendría como argentinos para colocar productos afuera. El gobierno tiene que estar muy atento, con la mirada en el tema social y en los sectores productivos, que son los que sostuvieron el empleo. El grueso del empleo está calzado en las pymes, los santafesinos lo sabemos muy bien.

—¿Qué debería hacer el peronismo para reconstituirse? Hoy están los que quieren volver al "todos unidos triunfaremos" y otros que prefieren separar las aguas con el kirchnerismo.

—Hay que plantear una instancia de propuestas alternativas, superadoras a las del gobierno. Y buscar esas coincidencias. Plantear la negativa sin alternativas no creo que sea lo que la gente quiera y espere de una fuerza política con vocación de resolver problemas. Hay que plantear iniciativas con inteligencia para mejorar esta coyuntura. Hay que marcar los desaciertos de la política económica y financiera, y generar alternativas con respaldo amplio.

—¿Está de acuerdo o en desacuerdo con la idea del socialismo santafesino de crear un frente con el peronismo para las próximas elecciones?

—El socialismo trata de tapar las discusiones provinciales, nacionalizándolas y tirando globos de ensayo en el verano. Todo esto para no discutir las dificultades que existen en Santa Fe por la falta de políticas propias que puedan amortiguar, por ejemplo, el costo de la energía.

—¿En qué aspectos el gobierno santafesino no se diferencia del macrismo?

—No hay costos diferenciales de energía para los sectores productivos ni se tiene una presencia más activa que discursiva a la hora de defender a las pymes y a los trabajadores. Hay que tener tarifas diferentes, no acompañar siempre los aumentos de la Nación, más algo adicional. La provincia de Santa Fe entró nuevamente en déficit, cerró con un déficit importante. Y sigue habiendo falta de seguridad, que es la principal preocupación de los santafesinos. El recrudecimiento de la violencia por estos días es más que notorio y evidente.

—¿Y por qué vuelve a suceder esto?

—Hay situaciones que se han dado, con detenciones de integrantes de la fuerza policial que ingresaron hace pocos años. Esto marca también una clara señal de lo mal que se ha formado en los últimos tiempos a la policía. Ya tenemos diez años de gobierno socialistas, ya tenemos una camada importantísima de agentes policiales formados en esta etapa. Todos estos desaciertos, que lo ponen lejos de la aprobación de la gente, los lleva a intentar hablar de esas cosas, o de la reforma constitucional con reelección, o de la creación de un frente. El socialismo tira en verano un globo, que tiene menos aire que la selección argentina en los segundos tiempos, cuando juega en la altura de Bolivia. Quieren pasar el verano y no hablar de las cosas que pasan en la provincia. Santa Fe tiene una responsabilidad propia, debe haber un proyecto local. Es posible gobernar y conducir una provincia con más seguridad.

—¿Qué cosas haría diferente a lo que está haciendo Lifschitz?

—Un proyecto santafesino que muestre alternativas a la Nación de cómo cambiar algunas cosas, Orientar a los sectores productivos, industrial, agropecuario, de servicios, para que generen actividad económica. Hay un reclamo del santafesino, que siente que su provincia tiene que tener protagonismo diferente.

—¿El proyecto de reforma constitucional es, también, un globo sin aire?

—Salgamos a la calle. A usted y a mí los vecinos nos consultan, y nos hacen mil preguntas, antes de que uno diga algo sobre la reforma constitucional. No está dentro de las prioridades, en absoluto. La prioridad de la gente está en la seguridad, en el estado del Pami, en la educación, en el trabajo. Por eso pasa el día a día de la gente, preocupada por el aumento de los alquileres. En absoluto, nadie, nunca, pregunta por la reforma constitucional. Yo quiero verlo al gobernador con todas las energías depositadas en lo que pide la gente. Lifschitz dejó pasar la oportunidad: habría que haber puesto una boleta más en la elección legislativa: reforma con reelección o sin reelección.

—¿Y se podría incluir una boleta más en las próximas elecciones? 

—Esto alejaría cualquier mirada sospechosa respecto de algunos dirigentes, unos pocos, que sacarían la reforma para salvarse, con un interés propio que no es el de los santafesinos. Vamos a plantear la reforma en el 2019, con una boleta más: reforma a la Constitución, sí o no. Que sean los santafesinos los que decidan. Pero, por favor, éste será un año muy difícil, pongamos las energías en las cuestiones centrales.

—¿Va a ser candidato a gobernador en 2019?

—Quiero gobernar la provincia de Santa Fe, y voy a poner toda la energía en la construcción de un proyecto santafesino. Estoy definido: voy a trabajar en la construcción de ese proyecto. Hay expectativas positivas importantes para la construcción de algo novedoso y atractivo, que le devuelva a Santa Fe un fuerte protagonismo nacional en la defensa de sus intereses productivos. Quiero mejor educación en Santa Fe, que no nos quede un sólo pibe afuera de la escuela, que tengamos la posibilidad real de que todos empiecen la secundaria. Quiero que Santa Fe se distinga por tener la mayor calidad educativa. Allí hay un espacio enorme de construcción, que va más allá de la cuestión mezquina de "armo un frente o hago tal cosa". Hay que repensar la provincia. La obligación de Santa Fe es expresar algo diferente en política.

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