Por descontento general, peronistas no piden permiso y se reúnen a espaldas de sus jefes

Política 29 de diciembre de 2017 Por
Un grupo de pesos pesados peronistas se movilizan a desafiar el individualismo de sus jefes políticos en busca de una unidad del justicialismo que sirva para recuperar el poder. Por la jerarquía y la variedad de sus asistentes, estos encuentros son inéditos por lo menos desde octubre de 2015.
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“No queremos más un Gobierno neoliberal que pone en riesgo al pueblo argentino”.  Palabras más, palabras menos, ese es el diagnóstico que movilizó a un grupo de pesos pesados peronistas a desafiar el individualismo de sus jefes políticos con una serie de reuniones en busca de una unidad del justicialismo que sirva para recuperar el poder. Por la jerarquía y la variedad de sus asistentes, estos encuentros son inéditos por le menos desde octubre de 2015.

Si bien era una idea que ya se venía gestando, este diciembre caliente y violento aceleró los tiempos.

Si bien era una idea que ya se venía gestando, este diciembre caliente y violento aceleró los tiempos. El combo de recorte de las jubilaciones y represión en los alrededores del Congreso fue la gota que rebasó el vaso. “No podemos permitir más esto, para defender a la gente tenemos que estar unidos”, evalúa quien aparece como el más decidido a avanzar aunque en este camino a pesar de todo.

Avizoran que marzo puede aún peor, cuando queden atrás las vacaciones y las familias se encuentren otra vez con la realidad.  Será en ese momento cuando impacten de lleno en el bolsillo, principalmente de la clase media, las nuevos tarifazos y las subas en las prepagas, los colegios, la nafta, etcétera.

Explicado de otra manera, el objetivo de este agrupamiento es armar “un colchón político y social” para cuando “la red de contención que armó el periodismo para sostener este modelo ya no alcance”. No todos estaban tan convencidos de patear el tablero pero los más reacios se vieron “obligados” porque “no ven una sólo medida de gobierno a favor de los pobres o de los hogares de ingresos medios.

Como ya aprendieron a no subestimar a MM y a Durán Barba, no quieren darle la chance que otra vez le encuentren la vuelta discursiva. “Estos dos primeros años el sacrificio era por la herencia recibida y los dos que vienen serán peores y dirán que es necesario para que no vuelvan”, alertan.

Por ahora, los que dijeron presente lo hicieron “a título personal” pero con el objetivo de poder convencer a sus espacios de que esta es la última ficha que tienen para jugar. También esgrimen un argumento complementario: después de la patria, buscan salvar al movimiento.

Si bien no es la primera vez que se augura la muerte del PJ, entienden que al antiperonismo que agita Macri los pone en una situación delicada. Atención: no sólo los mueve el corazón  sino también la calculadora. Sacan cuentas y ven que en 2019 Cambiemos puede arrebatarle bastiones desde los cuales hoy se hacen fuertes.

Según pudo saberse, se realizaron al menos dos juntadas, en días consecutivos. La conformación de la mesa fue casi idéntica en ambas ocasiones. Este portal tuvo acceso al listado de nombres que estuvieron en el último episodio: los massistas Felipe Solá y Daniel Arroyo, los kirchneristas  Agustín Rossi, Daniel Filmus y Víctor Santamaría, y los randazzistas Alberto Fernández y Fernando “Chino” Navarro.

Aunque algunos comparten camiseta, cada uno arriesga una carta distinta. Unos llegan con cierta venia de arriba pero otros saben que, si esto no prospera, les espera, como mínimo, aguantar una rabieta considerable. No falta quien lo vive como “una misión suicida”.

Las charlas son sin pelos en la lengua y aseguran que nadie se salva de las críticas: se reparten palos para todos… y todas.  La gran incógnita pasar por saber hasta dónde tendrán soga y cuánto pesarán en la balanza los intereses personales.

Para uno de los promotores de esta alternativa hay sólo dos opciones: Cristina, Massa y Randazzo tienen que elegir entre perder separados o ganar juntos. Pero claro, para la segunda, alguno o alguna tendrá que ceder.

Por ahora no se sabe si el llamado “grupo selfie” –cuyos máximos referentes son Menéndez e Insaurralde- tienen conocimiento de que el piso se empezó a mover. “Están acopiando armas pero no tiraron un solo tiro”, los chicanean, en referencia a que ya tienen el PJ Bonaerense y la vicepresidencia de Diputados en la Legislatura pero se mantienen en calma. Sí hay una decisión por parte de estos dirigentes de salir a hablar con los gobernadores del PJ para invitarlos a esta aventura. 

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