Malestar contra el Gobierno en la cadena maicera por baja en el precio del etanol

Economía 05 de noviembre Por
De manera sorpresiva, el Gobierno dictaminó un recorte de casi el 30% para este biocombustible. Representantes del sector acumulan malestar para con el Gobierno por este tipo de medidas.
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Esta semana, los automovilistas argentinos recibieron con agrado la noticia de la rebaja en combustibles, que se ubica sobre los 40 centavos y alcanza solo a las naftas. A primera vista, y tras la reciente desregulación del mercado de combustibles y el posterior incremento del 10 por ciento, se puede inferir que el precio oscilará de acuerdo a las variables del mercado.

Desde hace seis meses, los fabricantes y el Gobierno trabajaban en un plan para el sector, que incluía inversiones y una baja gradual en el valor de venta del bioetanol

¿Cuál es el origen de esa rebaja? En Argentina, las naftas cuentan con un corte del 12 por ciento de etanol elaborado en base a maíz y caña de azúcar, y hasta hace unos días, las petroleras pagaban por litro de este insumo unos 13,60 pesos por litro. El Ministerio de Energía dispuso una rebaja cercana al 30 por ciento, que reduce el valor de ese biocombustible al rango de los 10 pesos por litro. Esta merma se trasladó a los surtidores, que bajaron el precio de venta al público de naftas.

La baja del precio en el bioetanol era un reclamo de larga data por parte de las petroleras en nuestro país, y desde hace seis meses, los fabricantes de este biocombustible y el Gobierno nacional trabajaban en conjunto para comenzar a implementar una rebaja su valor, que comenzaría regir desde enero del próximo año. INFOCIELO consultó a representantes de esta cadena de valor, que se mostraron sorprendidos por esta medida de neto corte unilateral: se enteraron de este recorte a través del Boletín Oficial.

Así, el anuncio echó por la borda medio año de reuniones, y el gran ganador es el sector petrolero, que en primera instancia regula los precios a voluntad y ahora recibirá una millonaria transferencia de recursos por parte de la cadena agroindustrial, más allá de la disminución del precio de venta al público.

En Argentina existen cinco fábricas de etanol en base a maíz, con un volumen de producción anual de 600.000 metros cúbicos, que proviene del consumo de 1,5 millones de toneladas de maíz. Con una rebaja gradual en el precio de su producto, estos fabricantes tenían en carpeta desembolsos por 500 millones de dólares, que apuntaban a triplicar la capacidad operativa en el mediano plazo. Pero el nuevo escenario pone en duda estas inversiones, que en un escenario optimista se retrasarán.

Entre los fabricantes del biocombustible y las cámaras que los representan, más que la rebaja del precio, el carácter sorpresivo del anuncio causó un profundo malestar. Este sector sabía que se avecinaba una rebaja en el precio de su producto y de manera tácita estaban acordando con el Gobierno gradualidad y tiempos de implementación.

Con el contundente triunfo en las urnas del pasado 22 de octubre, la política oficialista en materia agroindustrial profundiza errores estratégicos, y este caso constituye una muestra más de los desaciertos a la hora de generar estrategias que prioricen el agregado de valor en origen a la producción primaria.

La baja abrupta del precio del etanol es un golpe de knock out a la industrialización del maíz. Por un lado, desde Agroindustria de la Nación anuncian una cosecha récord de este cereal, pero a su vez con esta medida impactan de lleno a un sector que, con estímulos adecuados pasaría de consumir 1,5 millones de toneladas de maíz a 5 millones de toneladas en el mediano plazo.

En este sentido, y si bien los fabricantes de etanol no sufrieron un severo recorte de sus márgenes rentables y tampoco deberán reducir personal en sus plantas elaboradoras, están visiblemente molestos por el destrato del Gobierno, que eligió priorizar los intereses de las petroleras por sobre una cadena de valor destacada de la agroindustria local.

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