Los métodos que los ricos utilizan para ocultar sus fortunas y evadir impuestos

Nacionales 05 de abril de 2016 Por
Las ganancias mal habidas necesitan del secreto para ser guardadas. Algunos países funcionan como verdaderas cuevas. Los cinco métodos más usados para transacciones ilegales.
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Existen en el mundo distintas formas legítimas de usar los paraísos fiscales, pero la mayor parte de los operaciones tienen como objetivo esconder a los verdaderos dueños del dinero y el origen de los fondos, además de intentar evadir impuestos sobre esos activos.

Y ya sea que tengan como protagonista a un empresario acaudalado en Europa que ha decidido no pagar tributos, a un narcotraficante internacional o el jefe de un régimen brutal, los métodos empleados son bastante similares.

La firma panameña Mossack Fonseca, de todas maneras, asegura que siempre cumplió con los protocolos internacionales para asegurarse de que las compañías que incorpora no sean usadas para evadir impuestos, blanquear dinero, financiar terrorismo u otros propósitos ilegales.

Algunos de los métodos más usados para las transacciones ilegales se podrían resumir así:

1. Empresas fantasma. Una empresa fantasma tiene la apariencia externa de un negocio legítimo. Pero es sólo una fachada. No hace nada, salvo manejar su propio capital, escondiendo quién es el dueño.

Su directiva suele estar conformada por abogados, contadores e incluso empleados de limpieza. El equipo sólo presta su firma y permite que sus nombres aparezcan los encabezados de los documentos.

Cuando las autoridades intentan saber quién es realmente es el propietario de los fondos y quién los controla, la respuesta más común es que la directiva de la compañía lo hace.

Pero no es más que una maniobra de encubrimiento. Alguien le paga a la firma para que oculte el dinero de la mirada de las autoridades o, en algunos casos, de sus exesposas.

Las empresas también suelen ser llamadas "firmas de maletín" o "firmas de buzón" ya que son poco más que direcciones postales para remitir documentos.

2. Centros financieros "offshore". Quien cuente con una empresa fantasma lo más probable es que evite inscribirla con sede en Londres o en París, donde las autoridades pueden detectar fácilmente quién es el propietario. En su lugar, es probable que se incline por la elección de un centro financiero offshore (extraterritorial) o lo que comúnmente se conoce como un paraíso fiscal.

Estos suelen encontrarse en países conformados por pequeñas y bellas islas (de ahí el nombre) y que permiten el secreto bancario y cobran impuestos muy bajos o nulos sobre las transacciones financieras.

Hay muchas de estas naciones en el mundo, como las Islas Vírgenes británicas, Macao, las Bahamas y Panamá.

En estos países la mayoría de los servicios financieros son perfectamente legales. Pero es, en particular, el secretismo lo que los vuelve atractivos para los evasores fiscales y los delincuentes del resto del mundo, especialmente si los reguladores son débiles o hacen la vista gorda.

3. Acciones y bonos al portador. Las acciones y bonos al portador dan una capa extra de anonimato que permite mover fácilmente grandes cantidades de dinero de origen dudoso. Por ejemplo, uno de estos títulos por un valor de 5 libras esterlinas dice en el anverso: "Prometo pagar al portador, a requerimiento, la suma de 5 libras". Esto significa que si tienes uno de estos papeles en tu bolsillo, el dinero es tuyo y lo puedes gastar en lo que quieras. Pero los bonos y las acciones al portador usados para esconder dinero son por cifras mucho mayores y suelen guardarse en maletines o cajas de seguridad. Normalmente tienen un valor de unos US$14.000 y son muy útiles para aquellos que no quieren ser identificados como dueños de determinados fondos. Si el título es guardado en la oficina de un abogado en Panamá, ¿cómo puede saberse a quién pertenece ese dinero? Esto explica por qué el gobierno de EE.UU. dejó de vender bonos al portador en 1982. Eran muy fáciles de usar para actividades ilegales.

4. Lavado de dinero. El lavado de dinero consiste en "limpiar" dinero sucio de modo que pueda ser usado sin despertar sospechas. A narcotraficantes, estafadores o corruptos de toda laya suele presentárseles el problema de contar mucho dinero en efectivo y no poder gastarlo o esconderlo (para tiempos de necesidad) sin despertar sospechas. Por eso, el dinero debe ser lavado para ser enviado a una firma dudosa en un centro financiero offshore. En el caso de un dictador, los fondos pueden lavarse para comprar un escondite en Londres o en el sur de Francia, o tal vez para pagar la escuela de los niños o financiar costosos viajes de compras a París.

5. Violación de sanciones. Una de las maneras de penalizar y tratar de limitar el poder de regímenes cuestionados son las sanciones internacionales. Estas pueden incluir restricciones a la importación de equipamiento militar o prohibiciones a la exportación de bienes. Una de las sanciones más comunes es restringir las ventas de petróleo.

Actualmente el gobierno británico, por ejemplo, tiene vigentes miles de sanciones contra países, sus negocios, bancos y numerosos individuos. Sin embargo, cuanto más onerosas las sanciones contra un régimen, más dinero se puede ganar rompiéndolas.

Es lo que hacen quienes suministran cuentas bancarias secretas a torturadores y responsables de masacres, proveen armamento a un bando de una guerra civil —o a ambos— o bien financian las ambiciones nucleares de regímenes aislados internacionalmente.

Las ganancias suelen ser enormes.

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