Boca va por todo: le ganó a Vélez y es único puntero

Deportes 02 de octubre de 2022 Por Redonline Medios
Primero lo salvó Rossi y después entró el Toro Morales y la metió en un bravo 1-0 a Vélez. Así, el Xeneize saltó a la punta.




eGlMa9TNC_1256x620__1

En la previa del Mundial, Boca ganó su final. Su partido clave, el que tenía que ganar. La Liga, otra vez, le dio una chance de oro. Y el Xeneize, con el empuje de su gente y Rossi figura, derrotó a Vélez 1 a 0 con gol de otro juvenil: el pibe Morales, la joyita de Boca Predio. Boca sacó adelante un partido chivísimo. El más chivo, tal vez, de los que quedaban en el camino. Le sacó provecho a los resultados de la fecha y quedó en la punta en soledad. Sí, con paso de campeón...

Lejos de motivarlo, la derrota de Atlético (anunciada por altoparlante durante el calentamiento los jugadores) pareció aplacar los ánimos de un Boca envalentonado por los resultados (siete victorias en ocho juegos) pero falto de funcionamiento. Lo relajó, lo desnudó. Y otra vez, como al comienzo del ciclo Ibarra, mostró su peor versión.

Es que esos atisbos de buen fútbol que se habían visto con Atlético, Colón y Godoy Cruz, esos arrebatos de lucidez y efectividad no aparecieron en todo el primer tiempo. Porque Pol y Varela llegaban tarde a los cierres (terminaron con amarilla) y pifiaban en la distribución. Porque Payero y Romero chocaban más de lo que jugaban. Porque a Fabra le faltó hacer luces para pedir la pelota y encarar. Y porque Langoni, de gran presente, no pudo encarar una vez. Probó Ibarra intercalando posiciones pero tampoco funcionó. La solución no estaba en la cancha. Estaba en el banco...

Vélez, claro, también tuvo su mérito. Penúltimo en el torneo, se plantó de igual a igual en la Bombonera y hasta tuvo sus chances para irse arriba al entretiempo. Como Janson, que corrió 30 metros con pelota dominada y le erró al arco. Como Seoane, que hizo estirar a Rossi en el arranque del segundo tiempo. Y como Bou, que quedó cara a cara con el 1 e hizo lucir a su ex compañero.

En el palco, el gesto de Riquelme lo decía todo. Boca era un manojo de nervios en la cancha y en la tribuna. Y la Bombonera, de a poco, empezó a subir la temperatura… Ya no se cantó contra River, Racing ni la Policía. Se pidió huevos, huevos para ser campeón. Y aunque Vélez siguió dominando, el mensaje se sintió. En la cancha, por supuesto, y también en el banco. Ibarra metió mano y no pifió. Medina entró para aportar frescura y dinámica en el medio. Y Morales (tres partidos, dos goles) para llenarse el empeine de gol cuando Vélez no paraba de perderse chances.

Y aunque faltaban 10’. no hubo tiempo para más. Solo para el tole-tole del final, las rojas que revoleó Loustau y la fiesta desatada en la Bombonera. La fiesta de los campeones Morales.

nacionales