Comercios de cercanía: Cayeron sus ventas un 6,7 por ciento interanual en mayo

Economía 18 de junio de 2022 Por Red Online
Según la empresa Scanntech, mayo significó una nueva caída interanual en la venta de los supermercados minoristas, que acumulan una retracción de 2,6 por ciento desde enero.




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La venta en almacenes de barrio, supermercados minoristas y pequeñas cadenas del interior del país descendieron en mayo un 6,7 por ciento interanual, lo que implicó su cuarto mes de caída consecutiva y una baja en el consumo, desde enero hasta mayo, de 2,6 puntos porcentuales.  

Las cifras fueron provistas por Radar Scanntech, una empresa de tecnología e información que en acuerdo con 1.400 puntos de venta de todo el país, recibe en tiempo real los datos de 3,7 millones de ticktes mensuales de pequeños comercios que proveen información sobre ventas y precios de alimentos, bebidas, cuidado personal y limpieza a través de sus códigos de barra, y que por tener pequeñas superficies no son relevadas por el Indec. 

La caída de ventas en mayo estuvo encabezada por los productos de cuidado personal, que descendieron un 7,9 por ciento, seguidas por alimentos, que descendieron en su consumo un 6,6 por ciento. Las cifras cobran relevancia también porque estos comercios no incluyen mayormente el programa Precios Cuidados y en muchos casos son las únicas alternativas de consumo para sectores alejados de los principales centros urbanos. Y si bien la caída podría explicarse en parte por la migración de clientes hacia grandes superficies de venta, para el último relevamiento de marzo el Indec informó que las mismas también cayeron, aunque solo un 0,1 por ciento.  

 

La caída en el consumo guarda relación con la fuerte inflación que también se dio en este tipo de formatos de venta, la cual tuvo para mayo el mismo guarismo que la del IPC del Indec, es decir 5,1 por ciento, aunque con una composición diferente a la del organismo estadístico nacional, que mide mucho otros ítems, incluyendo servicios públicos, y no solo las cuatro categorías de productos de consumo masivo que mide Scanntech.  

Puntualmente en el caso de los supermercados auditados por esta empresa, lo precios fueron encabezado por el aumento de los comestibles congelados, que aumentaron un 9,7 por ciento, seguido por cuidado de la ropa, con un 8,5 por ciento, y cuidado capilar, con aumentos de 6.3 por ciento. En el acumulado desde enero, la inflación de este tipo de formatos de venta de productos comestibles y de higiene alcanzó al 24,1 por ciento, una cifra no obstante menor a la inflación nacional medida por el IPC, que fue del 29,3 por ciento, lo que permite observar que la fuerte suba de bebidas, limpieza, cuidado personal y alimentos, -excluyendo en este último caso carnes, frutas y verduras que no tienen códigos de barra-, tuvo menor incidencia que otras variables que mide el organismo estadístico.  

De acuerdo a Scanntech, en el acumulado anual el consumo aún persiste con tasas positivas solo en Autoservicios Chicos, uno de los formatos que más resistió la caída de las ventas, debido a que su ticket es cerca de la mitad del promedio. Por caso, mientras que para mayo el ticket medio fue por 1.238 pesos, en los Autoservicios Chicos fue de 655 pesos. Sin embargo, mayo significó el primer mes en el que el descenso de venta se dio en todos los formatos de comercio, un elemento que se profundiza en el área Metropolitana, cuya caída en el consumo de este año se sostiene a una tasa de doble digito y con mayo tocando un 14,5 por ciento interanual de retracción, mientras que en el Interior la baja del consumo fue reduciéndose, aunque se evidencian caídas por tercer mes consecutivo, con mayo llegando al 3,5 por ciento de caída.

Del informe, también se desprende que la fuerte caída en la venta de alimentos no solo gráfica la realidad de muchos argentinos, sino que también demuestra las crecientes dificultades que experimentan estas pymes comerciales, cuya facturación, señalan desde Scanntech, se expresa en un 60 por ciento por la venta de alimentos. 

 
Detrás del fenómeno, la política económica. 

La caída en el consumo masivo guarda relación con la política económica llevada adelante por el Ejecutivo, que generó fuertes internas con el sector kirchnerista del gobierno. Sucede que en los hechos, la misma está logrando un importante crecimiento económico y del empleo, pero postergando la redistribución del ingreso y el consumo interno, dos elementos que fueron centrales durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

Por caso, el último informe del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE), espacio integrado por economistas ligados a la Universidad Nacional de Rosario (UNR), exhibió que, en paralelo con el crecimiento de 10,3 puntos durante el 2021 y 6,1 en el primer trimestre de este año, junto a la creación de 364.000 empleos registrados, los trabajadores privados registrados perdieron en los últimos dos años 1,5 por ciento de su poder adquisitivo, luego de perder 20,2 puntos durante la gestión de la alianza Cambiemos, los públicos cayeron en el mismo lapso 0,9 puntos, luego de perder 24,3 puntos durante el gobierno macrista, y los informales un 5,6 por ciento, tras haber perdido un 31 por ciento de sus ingresos durante la gestión de la alianza Cambiemos.

Estos datos se relacionan con los vertidos por el Centro CIFRA de la CTA, que señaló que en su último Informe de Coyuntura que la incidencia en la demanda agregada del consumo privado en 2021, de 61,8 por ciento, fue la menor del siglo XXI, incluso por debajo de la gran crisis de 2001, pues en 2002 la incidencia del consumo en la demanda fue del 61,9 por ciento, en una situación que se corresponde con la de los tres años previos, donde el consumo privado cayó de forma ininterrumpida entre 2018 y 2020.

CIFRA planteó además que la perspectiva futura tampoco era "alentadora", pues el acuerdo con el FMI tenía como uno de sus fundamentos económicos un bajo nivel de crecimiento, donde además, “salvo en 2022, donde el programa espera que el consumo se expanda por encima del PIB, entre 2023 y 2027 ocurre lo contrario”, debido a que según las proyecciones del acuerdo, el crecimiento del 2,4 por ciento anual del PIB en esos años va a estar empujado por el ascenso de las exportaciones del  4,1 por ciento y la inversión del 3 por ciento, mientras que el consumo público y privado crecerán por debajo, al 2,2 por ciento anual. 

El Destape-

 

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