Perotti dilata el cierre de escuelas a pesar de la crisis en el sistema sanitario

Provinciales 20 de abril de 2021 Por Red Online
Las principales ciudades registran una ocupación de camas críticas del 90%, pero la ministra de Salud desaconsejó la suspensión de clases.




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"No son tiempos de socializar", dijo la ministra de Salud, Sonia Martorano que por ahora no aconsejó la suspensión de clases presenciales y en medio de la segunda ola de contagios, enfrenta reclamos salariales y problemas con la provisión de oxígeno.

Rosario y Santa Fe presentaron este lunes una delicada situación sanitaria con la ocupación de camas que ronda el 90 por ciento a lo que se suma al desborde que ya atraviesan localidades como Rafaela y Sunchales y en el gobierno admiten un panorama crítico para los próximos días.

De hecho, el ex gobernador y actual presidente de la Cámara de Diputados, el socialista Miguel Lifschitz anunció hace una semana que fue diagnosticado positivo y este lunes fue internado en sala general para su control y respondiendo favorablemente a los soportes terapéuticos que está recibiendo, sostiene el parte oficial. 

 Rosario y Santa Fe presentaron este lunes una delicada situación sanitaria con la ocupación de camas que ronda el 90 por ciento a lo que se suma al desborde que ya atraviesan localidades como Rafaela y Sunchales y en el gobierno admiten un panorama crítico para los próximos días

"Es una ola más agresiva, más dura y que afecta a gente más joven", recordó este lunes la ministra de Salud santafesina, Sonia Martorano, quien señaló además que "lo que está ocurriendo en el Amba y Caba está muy cerca" aunque por ahora no aconsejó la suspensión de clases presenciales.

Desde su equipo de trabajo entienden que los próximos días serán claves para evitar que ascienda mucho la curva epidemiológica. Y, en tal marco, sostienen que la clave no pasa tanto por reducir o cerrar ámbitos institucionales protocolarizados (como las escuelas), sino en apelar a la responsabilidad colectiva.

A Martorano le preocupa principalmente "el nivel de desconocimiento de la situación por gran parte de la población". Por eso, la funcionaria evitó cualquier tipo de rodeos para explicar que "no son tiempos de socializar".

 La clave no pasa tanto por reducir o cerrar ámbitos institucionales protocolarizados (como las escuelas), sino en apelar a la responsabilidad colectiva.

"Los padres deberán hacerse responsables de las conductas de sus hijos", dijo, y agregó: "No quisiera a nadie buscando una cama y que no la encuentre".

Pero el estado crítico de las camas no es lo único que por estas horas preocupa al personal de la salud. Es que la segunda ola se presenta en todo el país agravada por un contexto económico totalmente desgastado, donde desbordan las falencias laborales de hospitales y sanatorios.

En ciudad de Santa Fe ya hay trabajadores molestos por el contexto laboral al que deben enfrentarse: "Nos siguen pagando mal y estamos sobreocupados", se quejó ante este medio un médico que debe repartir su tiempo atendiendo las primeras líneas de tres instituciones.

También comentó la situación del sanatorio Americano, un nosocomio cuyo dueño decidió cerrar el piso destinado a los pacientes leves. "Sobrecargó la terapia y dejó a dos médicos sin trabajo", añadió una fuente del lugar.

Este último contó además que allí se vienen realizando algunas guardias sin la presencia de bioquímicos, un rol clave en el actual contexto de pandemia. "Tenemos veinte pacientes para un solo médico, con ingresos que requieren laboratorios y no hay quien los haga", se lamentó.

Y aunque particular, este caso sirve para graficar el ambiente de tensión en el que trabajan médicos y sanitaristas. A fines de la semana pasada, por ejemplo, el hospital local de Rafaela demoró más de 45 minutos en darle una cama a una paciente con riesgos respiratorios, generando una discusión entre personal sanitario y familiares de la paciente.

"Teníamos los 10 picos de oxígeno ocupados", se excusó el director Diego Lanzotti a Aire Digital. "La discusión duró aproximadamente 45 minutos y fue necesario llamar a la policía por la tensión que se vivió en ese momento", agregaron desde el área de ambulancias. Y aunque finalmente resuelto, se trata de una situación que durante la primera ola no se presentaba.

LPO-

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