Presidente Duque: por favor no haga lo de Avianca

Tu columna 06 de septiembre de 2020 Por Carlos Alonso Lucio
“Quiero iniciar esta carta por expresarle, con toda claridad, que no estoy de acuerdo con que se tomen 370 millones de dólares de los dineros públicos para entregárselos a Avianca a ningún título”
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Lucio Este tema de los 370 millones de dólares destinados a Avianca es tan concreto y tan grave que no hallé un género distinto al de la carta para manifestar lo que pienso, esta vez dirigida al presidente Duque, sobre quien recae la responsabilidad total de la decisión.

Señor Presidente:

 
Quiero iniciar esta carta por expresarle, con toda claridad, que no estoy de acuerdo con que se tomen 370 millones de dólares de los dineros públicos para entregárselos a Avianca a ningún título. Ni como préstamo, ni como regalo, ni como nada.

 
 
Hay varios argumentos que me convencen para mi desaprobación. Que actualmente, agravadísima por el impacto de la pandemia en la economía, la escasez de dinero en relación con las demandas urgentes que tienen nuestros empresarios medianos y pequeños es más grave que de costumbre; que nos corresponde priorizar a los empresarios colombianos por sobre los extranjeros y Avianca, definitivamente, es una empresa de extranjeros; que además está quebrada y que su quiebra se debe a que sus dueños codiciosos la “ordeñaron” para hacer sus inversiones en otros sectores y en otros países sin importarles para nada la salud del sistema de transporte de los colombianos; que no es justo que Avianca nos pida ahora la solidaridad que ella nunca ha tenido con nosotros cuando, por ejemplo, abusaron de la desesperación de los llaneros en los momentos de los cierres de la vía a Villavicencio disparando los precios de los tiquetes a precios francamente gangsteriles; que con los horarios, que con las multas, que en los check-ins, etc,etc,etc...

 
Pero no, señor presidente, mi carta no tiene el sentido en entrar en la controversia de argumentos de uno y otro lado, de quienes se oponen y quienes sustentan la decisión del gobierno. Estoy convencido de que este es un tema que puede llegar a tener consecuencias tan desastrosas que es preciso sacar la discusión del plano de si la decisión es pertinente o no, de si es segura financieramente o no, de si es indispensable o no para la economía.

 
Para un jefe de estado y para un país, este es el típico caso en que una decisión es esencialmente política. Eso sí, política con P mayúscula.

 
¿Por qué digo que es esencialmente Política?

 
Porque con ella se afectará directamente la relación del gobernante con sus gobernados, porque de ella va a depender la credibilidad del presidente, es decir que estamos frente a un tema que toca esencialmente con algo tan consustancial a la democracia como la legitimidad del gobierno.

 
Señor presidente, no existe un argumento sobre la Tierra que pueda llegar a convencer a la sociedad de que entregarle esa cifra enorme a Avianca sea lo correcto. En este momento de angustia económica, en estos momentos en que miles de empresas y millones de personas están atravesando por la peor crisis es imposible que se comprenda que se le entreguen a nadie, en particular, 370 millones de dólares mientras hay millones de personas buscando apoyos que no encuentran.

Inclusive, en aras de la discusión, aceptando que eventualmente usted tuviese la razón en sus argumentos de tipo financiero y económico, en la medida en que la inmensa mayoría de colombianos no se los aceptarán, de esa manera nunca llegará usted a tener la razón política.

Y eso es gravísimo.

Ahora que estamos llegando al momento histórico de la pospandemia, cuando todos estamos empeñados en la urgencia de salvarnos, las dos variables más importantes para salir adelante son el entusiasmo de los colombianos y el liderazgo de su presidente. Esto es más importante que todo lo demás.

Este error político, entonces, podría llevarnos al peor de los escenarios: un país desesperanzado y un presidente desprestigiado.

Usted sabe que estas palabras se las escribo como persona que votó por usted y que no tiene interés distinto a que su gobierno lo haga lo mejor posible.  No hago parte de la polarización política y detesto la baja estofa de quienes aprovechan cualquier dolor nacional para caerle a palos con el fin de aprovechar las dificultades con fines electorales mezquinos.

Mi preocupación con este tema no pasa por que no le dé argumentos a sus adversarios para que sigan hostilizándolo. Esta vez se trata de que nos nos deje a sus amigos sin argumentos para defenderlo.

Por favor, presidente Duque: no haga lo de Avianca.

Con afecto de amigo,

Carlos Alonso Lucio

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