El presidente bielorruso sube la tensión pese a las protestas: "Ni muerto entrego el país"

Internacionales 16 de agosto de 2020 Por Red Online
Alexandr Lukashenko, que se encuentra al frente del país desde 1994, rechazó repetir los comicios y señaló que el fin de su Gobierno tendría consecuencias nefastas.
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El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, afirmó hoy que "ni muerto" permitirá la entrega del país, en una jornada en que su Gobierno sufrió la mayor protesta contra los resultados oficiales de las elecciones realizadas el domingo pasado, que derivaron en un clima de violencia y tensión política.

"Hemos construido un bello país, con sus dificultades y desperfectos. ¿A quién quieren entregárselo? Si alguien quiere entregar el país, ni muerto lo permitiré", dijo el mandatario, citado por la agencia Belta bielorrusa, desde una tribuna instalada en la plaza de la Independencia de Minsk.

En un mitín previo a las protestas, organizado por la ONG oficialista Bielaya Rus, afirmó que "hay carros de combate y aviones desplegados a 15 minutos de las fronteras" del país e insistió que las tropas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se encuentran "a las puertas" de entrar al país.

"Ustedes han venido para defender, por primera vez en un cuarto de siglo, su nación, sus familias, sus hermanas, sus esposas e hijos", añadió en lo que fue el primer acto a favor del presidente desde que comenzaron las protestas, tras las elecciones del domingo pasado.

Lukashenko, que se encuentra al frente del país desde 1994, rechazó repetir los comicios y señaló que el fin de su Gobierno tendría consecuencias nefastas: "Si echan a perder al presidente, será el principio del fin".

Horas más tarde, miles de personas marcharon en Minsk para rechazar el resultado de la votación que, según cifras oficiales, dio a Lukashenko un sexto mandato consecutivo tras obtener el 80 por ciento de los sufragios, contra el 10 por ciento que cosechó la opositora Svetlana Tijanovskaya, actualmente refugiada en Lituania.

Vestidos mayoritariamente de blanco, el color de la oposición, los manifestantes también protestaron contra la violencia policial que desde el domingo pasado dejó al menos dos muertos, casi 300 heridos y cerca de 7.000 detenidos.

Los ciudadanos puestos en libertad denunciaron haber sido sometidos a torturas y golpizas en los centros de detención, reportó la agencia de noticias Europa Press.

"Esta es la última oportunidad de luchar contra tus miedos. Todos teníamos miedo. Únanse a nosotros y los apoyaremos", le dijo a las fuerzas de seguridad Maria Kolesnikova, miembro del equipo de campaña de la candidata opositora Tikhanovskaya, según recogió el diario The Guardian en una crónica de la marcha.

Esta protesta en la capital se repitió en otras localidades, como Gomel, en el sureste del país, donde cientos de personas se reunieron para recordar a un hombre que falleció en el marco de las protestas contra la reelección del presidente.

El joven, de 25 años, fue detenido durante las manifestaciones y falleció posteriormente tras ser trasladado a un hospital, según informaciones de la agencia de noticias BelTA.

Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, mantuvo hoy una conversación telefónica con Lukashenko y prometió "ayudar" al país, si fuera necesario.

El Kremlin afirmó que Putin discutió con Lukashenko "la situación en Bielorrusia, tomando en consideración la presión que está sufriendo la república desde el exterior".

Por el contrario, la Iglesia católica de Bielorrusia se sumó a los llamamientos al mandatario para poner fin a la violencia, liberar a todos los arrestados y entablar un diálogo con la sociedad.

En tanto, la campaña de la opositora Tijanóvskaya anunció que inició el proceso de articulación de un consejo coordinador para el traspaso del poder.

"Se trata de un grupo de trabajo que será integrado por personas altamente respetadas por la sociedad y que tendrá como tarea elaborar mecanismos seguros para garantizar el traspaso del poder", expresó el equipo.

La abanderada de la oposición, que según sus compañeros fue obligada a abandonar el país bajo amenazas del Comité de Seguridad del Estado (KGB) de Bielorrusia, se declaró ganadora de los comicios y se comprometió a celebrar elecciones libres en un plazo de seis meses.

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