El Coronavirus golpea al mundo: ¿ya no vale nada la vida?

Internacionales 03 de mayo de 2020 Por Red Online
En la última semana de abril, el número de muertes en Estados Unidos superó una cifra emblemática para ese país. Esta vez no son soldados que fueron a una guerra, ni civiles víctimas de una ataque terrorista.
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Parece que hemos perdido la capacidad de asombro. En la última semana de abril, el número de muertes por el covid-19 en Estados Unidos superó una cifra emblemática para la historia de ese país: 58.220. Esta es la cifra que se suele utilizar para representar a los estadounidenses que murieron en Vietnam en más de diez años de guerra. Es un reflejo del trauma que dejó en la memoria colectiva.

Si de traumas se trata, y más cerca en el tiempo, están los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, señaló el 8 de abril que la cantidad de personas fallecidas por coronavirus en ese estado había superado largamente las 2.753 víctimas del atentado a las Torres Gemelas.

El famoso “síndrome de Vietnam”, causado por la catástrofe militar de la guerra, está grabado a fuego en la sociedad estadounidense por múltiples motivos. Y uno de ellos es la cantidad de muertos, estadounidenses, bien vale la pena aclarar. Por eso hubo múltiples referencias comparativas cuando el número de fallecidos por covid-19 superó el de las vidas que el país perdió en Vietnam en apenas dos meses. Dos meses.

Esta vez no son soldados que fueron a una guerra, ni civiles víctimas de una ataque terrorista. Ahora son civiles y militares que se enfrentan a un mismo “enemigo invisible” que solo en Estados Unidos ya se ha cobrado la vida de más de 60.000 personas. Y el número crece, día a día.

 
Sesenta mil parece un número, y lo es en abstracto. ¿Será por eso que cuesta dimensionar la magnitud de lo que está sucediendo?

Cada persona fallecida por efecto del coronavirus tiene madres y padres, hermanos y hermanas, hijos e hijas, abuelos y abuelas, nietos y nietas, además de amistades que -en su mayoría- tampoco los pueden despedir. Por las características de la pandemia casi no hay velatorios, funerales o entierros. Ni siquiera aparece el drama que algunos shows televisivos pueden construir en torno a la muerte con una melodramática puesta en escena.

Mientras la muerte parece haberse convertido en una entelequia, Jared Kushner -yerno y asesor del presidente Donald Trump- dice que han hecho todo bien y que la suya es una “historia de éxito”. Solo un número: 60.000 muertes. Un número.

¿Cómo reaccionaríamos si escucháramos que la población de la isla de San Andrés de Colombia, la ciudad argentina de Ushuaia o la famosa Aranjuez del Reino de España desaparecieran del mapa? ¿O será que ya nada nos asombra? ¿Ni siquiera cuando la muerte golpea nuestras puertas?

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