¿Cuáles son los efectos a largo plazo que puede tener el coronavirus en el cuerpo?

Nacionales 26 de abril de 2020 Por Red Online
Un estudio nuevo realizado en China nos brinda un primer vistazo de lo que podría esperarles a los pacientes que están sufriendo casos moderados o severos de COVID-19.
image (1)

446612

Mientras los médicos y científicos luchan por entender las diferentes maneras en las que la COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus, afecta el cerebro y el cuerpo humano, también están intentando conocerel impacto a largo plazo que podría tener la infección en los pacientes.

 

El virus apareció a finales de diciembre, o al menos eso es lo que sugiere la evidencia actual, por lo que incluso los primeros pacientes de COVID-19 todavía se encuentran en sus primeros días de recuperación.

 

Un estudio reciente en China nos daun primer vistazo de lo que podría esperar a los pacientes que están sufriendo casos moderados o severos de COVID-19. Al probar los marcadores biológicos de los pacientes recuperados, los investigadores descubrieron que estos tenían problemas persistentes en la función hepática. El daño intenso que estamos viendo en los pulmones y el corazón de algunas personas preocupa a los investigadores, quienes creen que los problemas de salud tal vez no desaparecen cuando la infección cesa.

Pasarán varios años seguramente ntes de que comprendamos claramente el impacto a largo plazo de la COVID-19 en la salud de las personas, pero esto es lo que los expertos en salud creen que podríamos ver.

 

La COVID-19 puede desencadenar una gran inflamación que provoque daños orgánicos: Para comprender el impacto que la COVID-19 puede tener en el cuerpo, primero es importante observar el daño inmediato que provoca la enfermedad.

 

Cuando el cuerpo se expone a una infección como la COVID-19 se genera una respuesta inflamatoria, en la cual el sistema inmunitario envía células para combatir el virus. En el caso de la COVID-19, el cuerpo de algunas personas activa una respuesta inflamatoria exagerada que está dañando órganos vitales como los pulmones, riñones y el corazón, según Khalilah Gates, neumóloga y profesora asistente de cuidados críticos pulmonares y educación médica en Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad del Noroeste.

El cuerpo no puede recuperarse de ese nivel de daño de la noche a la mañana, sino que debe curarse a sí mismo. “Por desgracia, particularmente en el pulmón, este proceso de curación puede provocar cicatrices irreversibles (fibrosis) que pueden afectar en gran medida la función pulmonar a largo plazo”, explicó Gates. Esta pérdida de capacidad pulmonar podría implicar desde dificultades para respirar hasta la necesidad de usar oxígeno a largo plazo.

 

La COVID-19 también está ejerciendo un estrés extremo en el corazón de los pacientes. Los especialistas de la Universidad de Harvard lo llamaron “una gran prueba de esfuerzo para el corazón”, afirmando que la inflamación y la fiebre alta provocadas por el coronavirus debilitan el corazón y aumentan el riesgo de que se produzcan anomalías cardíacas como la coagulación de la sangre.

 

Len Horovitz, internista y especialista pulmonar en el Hospital Lenox Hill de Nueva York, espera que algunas personas que lucharon contra un episodio grave de COVID-19 desarrollen arritmias cardíacas, insuficiencia cardíaca congestiva y miocarditis o pericarditis, una inflamación del músculo cardíaco.

 

La intensidad del combate contra la enfermedad es importante. Las personas con síntomas más leves tienen menos probabilidades de desarrollar problemas de salud relacionados con la COVID en el futuro. De hecho, los casos más graves son los que preocupan a los expertos. Si tienes un caso leve, “no vas a tener problemas de cicatrización o respiración a largo plazo”, aclaró Horovitz.

 

Generalmente, los expertos en salud predicen que cuanto menos inflamación experimente un paciente, menos efectos a largo plazo tendrá.

 

El SARS y el MERS provocaron cicatrices pulmonares: Se conoce que otras infecciones respiratorias que han sido ligeramente similares a la COVID-19, como el SARS y el MERS, tienen consecuencias duraderas para la salud.

 

Una complicación que se observa en la COVID-19 es una forma de insuficiencia respiratoria llamada síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), que requiere que los pacientes reciban oxígeno a través de un respirador artificial.

 

El SDRA no se debe solo debido a la COVID-19. También puede estar causado por otras infecciones como sepsis, influenza y neumonía. Estudios anteriores sugieren que puede disminuir la calidad de vida de las personas y provocar limitaciones a la hora de hacer ejercicio, así como generar trastornos neuropsicológicos, incluso después de que se hayan recuperado.
 
 

Te puede interesar