Cristina, la historia y el bronce

Política 28 de octubre de 2019 Por
Es la dirigente política más importante de los últimos 50 años. Ganó por tercera vez una elección presidencial, ahora como vicepresidenta.
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Cuando la película se mira completa, se entiende todo: Junto a Néstor Kirchner, Cristina anoche se convirtió en heroína: la dirigente política más importante de los últimos 50 años de la Argentina. Ganó por tercera vez una elección presidencial, integrando el binomio, determinándolo. Cristina entró en la historia, va directo al bronce, equiparó su estatura política con la de Juan y Eva Perón, y la del revolucionario argentino de impacto planetario, Ernesto Ché Guevara.

CFK cambió la Argentina para siempre. El éxito de sus mandatos fue inversamente proporcional al odio que despertó en fracciones del poder real interesados en bloquear cualquier cambio en favor de la Argentina plebeya.

Aunque los éxitos siempre son provisorios, conllevan errores, momentos oscuros, las rupturas de la historia nadie las hizo prolijamente, sin pasos atrás, sin contradicciones, y sin incomodar a extraños, y a propios también.

La noche de la derrota electoral por el cuatro por ciento, en octubre de 2017 (candidatura a senadora, ante Cambiemos, en la provincia de Buenos Aires), Cristina dijo: “Acá no termina nada, empieza todo”, en referencia a la estrategia electoral de Unidad Ciudadana, por fuera del PJ. Muchos señalaron un presunto empecinamiento divisionista de CFK, por no “abrir” una interna con Florencio Randazzo. La historia demostró que el momento de la “unidad” con el peronismo concedente (2016 y 2017) con el PRO, no era 2017.

Cristina condensó su fuerza en repliegue táctico. Esperó el fracaso de Cambiemos, y recién luego fue por la unidad de “todos”. Pero, conservando la hegemonía en un frente diverso. Anoche Axel Kicillof, su “heredero”, se convirtió en gobernador de Buenos Aires, y al menos otros cuatro gobernadores reconocen a CFK como su jefa política (Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chaco y Formosa, entre otras). Decenas de diputados y senadores nacionales tendrán también, a CFK, como jefa política. Cristina entró en la historia, doblegó a una maquinaria de poder supuestamente invencible, que la persiguió para masacrarla, por años. Y no lo consiguió.

Ahora espera el gran desafío para seguir escalando en el tamaño de la estatua de bronce que le espera, en el futuro: constituir un bloque permanente y duradero que le cierre el paso para siempre al neoliberalismo.

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