Las preguntas por los atentados de ISIS tensionaron la conferencia de Macri y Obama

Política 24/03/2016
Periodistas de su país le reclamaron la falta de resultados en la lucha contra ISIS y que no haya regresado a Washington.

La conferencia de prensa conjunta de Barack Obama con Mauricio Macri quedó en buena parte monopolizada por las inicisivas preguntas de los periodistas norteamericanos a su presidente, sobre las fallas de su política de combate a la organización terrorista ISIS, que ayer volvió a golpear en Europa con el doble atentado de Bruselas.


Obama incluso tuvo que soportar, ante la evidente incomodidad de Macri, que le reprocharan que se distendió viendo un partido de beisbol en Cuba junto a Raúl Castro cuando las bombas ya habían estallado y eran noticia mundial y luego de eso viajó a la Argentina. "Presidente Obama, después de los ataques en Bruselas, usted obviamente pensó mucho en seguir ese partido de béisbol en Cuba y de seguir a Argentina y terminar su viaje, pero le están criticando en casa", lo toreó el periodista de Bloomberg.

El gobierno argentino limitó la conferencia a cuatro preguntas, dos para los periodistas argentinos y dos para los estadounidenses, que llegaron con reproche: Le recriminaron las sucesivas promesas -incumplidas- de derrota de ISIS y no haber regresado a Washington tras el ataque a Bruselas, para coordinar desde allí la respuesta.

Por momentos el Salón Blanco pareció la sala de prensa de la Casa Blanca, con Obama enfrascado en un cruce dialéctico con los corresponsales.

"A ver yo hablé de este tema durante el partido de béisbol, cuando me entrevistó una agencia de prensa, sin embargo quiero reiterar lo siguiente: los grupos como ISIS no nos pueden derrotar, no producen nada, no son lo que llamaríamos una amenaza existencial; para nosotros son asesinos sin piedad, son matones que han pervertido una de las grandes religiones en el mundo", respondió Obama a la defensiva.

“No podemos permitir que estos grupos alteren nuestras vidas”, se justificó e inició una larga prédica sobre la necesidad de no darle el gusto a los terroristas de cambiar los hábitos.

“Estados Unidos se defiende por la fuerza”, aclaró luego, por si alguien lo dudaba, pero explicó que no tiene sentido rodear Siria ni aplicar ataques masivos a ISIS en ese territorio. “No haríamos más que promover a estos grupos”, sostuvo.


Su didáctica explicación contrastó con un nervioso Macri, aún más escueto que de costumbre para responder y visiblemente tenso cuando vio a su colega en aprietos. No muy diferentes estaban sus ministros.

El más inquieto era Marcos Peña, quien mantuvo un amistoso diálogo previo con la secretaria de Asuntos Estratégicos del Hemisferio Occidental, Roberta Jackobson, propuesta embajadora en México, pero con el pliego trabado por los republicanos en el Senado hace más de un año. Otra funcionaria de Obama que iba y venía era Gabriela Chojkier, responsable de medios hispanos y Kevin Sullivan, encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos.

Obama no tiene prisa al hablar: se toma un tiempo para elaborar sus argumentos, elige cada palabra con cuidado y hasta se permite pausas para pensar las frases más convenientes. Se ayuda con apuntes en una carpeta anillada, esas que permiten pasar las hojas con facilidad.

“Lo vi un poco apresurado”, bromeó sobre Macri ni bien inició su discurso. Está claro que en la reunión había notado que no siempre conseguía hablar a la velocidad que buscaba.

Nada cambió cuando Macri respondió preguntas: con un inglés correcto se sacó de encima una consulta sobre la expectativa de la apertura de archivos de Estados Unidos sobre la última dictadura (sólo dijo que esperará a ver qué se encuentra) y casi no aportó datos sobre los acuerdos comerciales.

La conferencia marcó una diferencia respecto a las recientes visitas de los jefes de Estado Mateo Renzzi (Italia) y Francois Hollande (Francia), quienes se fueron sin responder preguntas.

Esta vez fue distinto. Temprano, los organizadores atraparon a la prensa de medios argentinos y corresponsales del exterior en la sala de conferencias con una misión nada fácil: Elegir los dos periodistas encargados de hacer preguntas. Las otras dos correspondían a cronistas de Estados Unidos.


Un sorteo manual favoreció a Liliana Franco (Ámbito Financiero) y Martín Dinatale (La Nación), quienes aceptaron las sugerencias de sus colegas para formular una pregunta sobre economía y otra sobre la responsabilidad de Estados Unidos en la dictadura, un tema sensible a 40 años del golpe militar.

Obama no perdió la calma. No tuvo reparos en apelar al revisionismo histórico para justificar el apoyo de su país a las dictaduras de los años 70: “El reconocimiento de los derechos humanos era tan importante como el hecho de luchar contra el comunismo”, aceptó.

Fue cauteloso sobre el acuerdo de libre comercio. “Es un área donde ya hemos organizado un grupo de trabajo entre nuestras delegaciones y ellos van a identificar todas las áreas donde hay barreras que han impedido el progreso en nuestra relación comercial. Y estaremos elaborando un acuerdo de libre comercio, quizás hacia final de ese proceso”, detalló.

El cierre fue con dos preguntas que llegaron por Facebook, con un método de selección desconocido. Curiosamente, ambas consultaban a los presidentes si habían cumplido un sueño, sin reparar en que uno recién asume y el otro está por irse tras dos mandatos. Ya mucho más suelto, Obama celebró sus logros económicos tras una herencia económica pesada y Macri recitó su discurso sobre las posibilidades de Argentina.

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