Por la crisis en Siria, Trump canceló su viaje a la Cumbre de las Américas

Internacionales 11 de abril de 2018 Por
Iba a ser la primera visita a América Latina del presidente estadounidense, pero la crisis en Siria se interpuso. Mandará al vice Pence.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, iba a ser el protagonista de la Cumbre de las Américas en Perú. Más de un año después de llegar a la Casa Blanca, iba a verse cara a cara por primera vez con los líderes de Latinoamérica. La cancelación de su asistencia -y de su posterior viaje a Colombia- bajo el argumento de la crisis en Siria desluce el encuentro y parece confirmar la indiferencia de Trump hacia América Latina.

"La cumbre será anodina. Los líderes latinoamericanos querían hablar con Trump, escucharlo y que los escuchara", opina Peter Hakim, presidente emérito del Diálogo Interamericano. "Hubiera sido una buena oportunidad para tener encuentros e intercambios cara a cara con contrapartes en la región", añade Michael Shifter, presidente ejecutivo de ese "think tank" de Washington centrado en la relación entre los países del continente.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, hizo el anuncio en un breve comunicado dado el martes. El vicepresidente, Mike Pence, sustituirá a Trump en Lima, pero no viajará después a Colombia, donde ya estuvo en agosto. "El presidente se quedará en Estados Unidos para supervisar la respuesta estadounidense a Siria y seguir los acontecimientos en el mundo", continuaba el comunicado.

La cancelación del primer viaje de Trump a América Latina se produce después de que el FBI registrara el lunes la oficina y una habitación de hotel del abogado personal del presidente, Michael Cohen. El mandatario calificó esas acciones de "ataque" al país y este martes afirmó en Twitter que se trata de una "caza de brujas".

Según una encuesta de Gallup, la popularidad de Trump en América Latina, un año después de asumir la presidencia, es de solo el 16%. La región no quiere a Trump, que la utiliza como un saco de boxeo, especialmente a México, a cuyos migrantes llamó violadores y criminales, Cuba y los países centroamericanos, a los que llegó a llamar "países de mierda".

A la frontera con México acaba de enviar a la Guardia Nacional mientras construye el polémico muro con el que asegura que frenará la entrada de inmigración ilegal y de drogas. Con Cuba, a la que vuelve a referirse con una retórica anticastrista que desapareció en los ocho años previos, revertió parte de la política de acercamiento de Barack Obama, endureciendo el embargo y limitando los viajes de los estadounidenses a la isla.

A El Salvador y Nicaragua, en tanto, Trump les canceló las protecciones migratorias especiales que tenían sus refugiados y todo apunta a una decisión similar sobre Honduras. "Es difícil no llegar a la conclusión de que al presidente Trump no le importa la región y se mueve por política interna y para alimentar a su base", dice Michael Shifter.

Impopular en la región, popular en Venezuela

La política latinoamericana de Trump se circunscribe básicamente a Venezuela y el castigo a Nicolás Maduro, al que en agosto del año pasado amenazó con una intervención militar. Curiosamente, Venezuela es el país latinoamericano en el que Trump es menos impopular: tiene un 37 por ciento de aprobación.

Los analistas apuntan que con la ausencia de Trump en la Cumbre de las Américas se pierde una ocasión de aliviar tensiones y de intentar establecer una relación distinta a la que mantuvo hasta ahora. "El vicepresidente Pence es un gran representante del presidente y ha viajado previamente a la región, pero no es lo mismo que tener a Trump allí", señala Jason Marczak, analista experto en América Latina del Atlantic Council.

"La erosión de las relaciones interamericanas solo se acelerará. En este clima es difícil que la administración Trump pueda defender que América Latina debe ver a Estados Unidos como la 'opción preferida' frente a China", concluye Shifter.

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