Mauricio Macri quiere que la negociación con los docentes marque la pauta

Política 11 de febrero de 2018 Por
María Eugenia Vidal se plantará en el 15% de aumento sin gatillo. La intención del Presidente es mostrar dureza para condicionar otras paritarias.
vidal

El jueves próximo, cuando los ministros de Educación y de Trabajo de la provincia de Buenos Aires se encierren en una habitación con los jefes del Frente Gremial Docente, habrá comenzado la discusión que Mauricio Macri considera la más relevante del año. La paritaria del gremio que reúne a la mitad de los empleados públicos del distrito más poblado del país será la que marque la cifra que el Presidente espera para el resto de las discusiones salariales de trabajadores estatales y, cuando se pone maximalista, de los privados.

Los funcionarios de María Eugenia Vidal ofrecerán un 15% de aumento. Seco, sin otro adorno que la utópica promesa de que con esa suba los docentes no perderán poder adquisitivo en 2018, porque esa misma es la meta de inflación que se impuso la Casa Rosada. En las oficinas de la Gobernación saben que esa cifra no conformará a los representantes de los sindicatos -todos los economistas pronostican hoy una inflación cercana al 20%- y por eso se preparan para veinte días de conversaciones poco fluidas. “Esperamos que de acá al 5 de marzo haya al menos 4 ó 5 reuniones con los docentes. Nosotros nos mostraremos siempre negociadores , pero no podemos ofrecer otra cifra que ese 15% que quiere el Presidente”, explica un funcionario de Vidal.


Ese número es el que acordó Vidal en las conversaciones que tuvo en las últimas semanas con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. A diferencia de lo que ocurrió el año pasado, esta vez no habrá un ofrecimiento de implementar una “cláusula gatillo” que permita mejorar los salarios cuando la inflación supere el 15% previsto.

La intención que mueve a la Casa Rosada desde finales de 2017 esterminar con el “gatillo” para “evitar la indexación de la economía”. Es un plan difícil de aceptar para los asalariados, que verán cómo sus ingresos terminarán creciendo a un ritmo menor al de los otros precios que sí están indexados, como alquileres, combustibles o, según promueve el propio Gobierno, las tarifas de los servicios públicos.

En La Plata están determinados a cumplir esa orden, e incluso creen que en los últimos meses consiguieron una ventaja en la discusión con los docentes.

Te puede interesar