Lagomarsino en la mira judicial: ahora deberá moverse con una tobillera electrónica

Policiales 09 de noviembre Por
Para el juez Ercolini, el informático es el principal sospechoso por la muerte del fiscal y además de ser citado a declarar será monitoreado en todos sus movimientos.
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El informático Diego Lagomarsino está cada vez más complicado. Además de ser citado a indagatoria por el fiscal Eduardo Taiano y tener prohibido salir del país, ahora deberá ponerse una tobillera electrónica con GPS, presentarse cada 15 días en el juzgado y hasta avisar si planea desplazarse más de 100 km.

Así lo dispuso el juez federal a cargo de la investigación, Julián Ercolini, quien recibirá el próximo 14 de noviembre en su juzgado al exasesor de Nisman. Para el magistrado, Lagomarsino es el principal sospechoso de planear un crimen contra el fiscal. Inicialmente la custodia estaba en manos de la Gendarmería. Hace varias semanas, sin explicar los motivos, el Ministerio de Seguridad dispuso que se encargue de esa tarea la Prefectura y notificó a las autoridades judiciales.

Todo esto sucede en un marco de un rotundo vuelco de la causa. Primero un peritaje de Gendarmería contradijo toda la autopsia inicial que había realizado el Cuerpo Médico Forense (CMF), que indicaba que no había participación de terceros en el baño del departamento del fiscal, en las torres Le Parc, aquel 18 de enero de 2015. Por ende, la investigación se inclinaba a un suicidio, incluso por las palabras de la propia fiscal Fein, que luego dejó la causa. Sin embargo, las fuerzas de seguridad dijeron detectar ketamina en el cuerpo de Nisman, utilizada para debilitarlo y luego -entre dos personas según el informe- asesinarlo de un balazo.

Y en esa línea, este martes el presidente Mauricio Macri dijo en Nueva York que "a Nisman lo mataron", mientras pidió saber quién lo hizo.

Desde el entorno del CMF dijeron a Página 12 que el peritaje de la Gendarmería tenía serios errores e irregulares de "inexperiencia", dado que no realizan diariamente este tipo de autopsias. 

"Se confunde un derrame biliar con un golpe en el hígado, hay una lesión post-mortem que proviene de los propios dientes de Nisman y que la informan como un golpe debajo del labio". Y, "el colmo, señalan una fractura de nariz cuando no hay ni un hematoma. ¿Usted vio cómo le queda morada la nariz cuando recibe un tremendo golpe ahí? Lo concreto es que confundieron una radiografía en la que se seccionó un poco oblicua la nariz con una fractura", dijeron los expertos de la morgue. 

"El pool de vísceras (muestras de distintos órganos), no se pasó por uno sino por dos cromatógrafos y la ketamina hubiera sido detectada porque es fácil de detectar. El cromatógrafo de la Gendarmería seguramente está contaminado. Fíjese que no encontraron ketamina ni en la orina, ni en la sangre, ni en el humor vítreo, ni metabolizada. Un disparate. Y encima de ahí sacaron la conclusión de que lo durmieron con ketamina, pese a que apenas se encontraron trazas. La ketamina es lo último que se hubiera usado para dormir a alguien. Encima se hubiera tenido que administrar con una inyección y Nisman no tenía rastros de haber sido inyectado", concluyeron.

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