La desaparición de Maldonado complica al Gobierno en el final de la campaña

Política 09 de agosto Por
La Casa Rosada intentó contener el caso en Chubut pero ya se nacionalizó.
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La preocupación por la desaparición de Santiago Maldonado en un operativo de Gendarmería contra los mapuches en Chubut alcanzó a la cúpula del Gobierno, que comienza a ver cómo el tema adquiere interés internacional justo en el final de la campaña electoral previa a las primarias del domingo.

Patricia Bullrich echó más leña al fuego en medio de la tensión por la desaparición del joven, ocurrida 7 días atrás durante una protesta mapuche en Chubut. La ministra de Seguridad desligó a la Gendarmería, puso en duda que el artesano haya estado en ese lugar y acusó a la comunidad mapuche de entorpecer la búsqueda.

La Casa Rosada decidió concentrar la respuesta ante el caso en Patricia Bullrich. El kirchnerismo no perdió la oportunidad de amplificarlo y este viernes marchará a la Plaza de Mayo.

Bullrich, la jefa política de la Gendarmería, aseguró que "no hay ningún indicio" de que esa fuerza lo haya capturado ya que "no reporta ningún tipo de detenido", algo que estaba claro porque la familia lo intentó ubicar en todos las comisarías y destacamentos de la zona. "Nosotros tampoco tenemos indicio de que Santiago Maldonado haya estado en el lugar, porque todas las personas estaban encapuchadas", argumentó la funcionaria.

Además, la ministra culpó a la comunidad mapuche de dificultar la búsqueda del desaparecido. "No nos dejaron entrar y no pudimos hacer el trabajo que hay que hacer. La comunidad no dejó entrar más de 400 metros", señaló Bullrich en diálogo con radio La Red, donde también sembró sospechas porque supuestamente ninguno de los testigos quiso ratificar sus dichos: "Los testigos no han ido, nos gustaría que vayan". 

La ministra dijo luego en TN que la familia de Maldonado no se contactó con nadie del Gobierno y sugirió que eso podría haberse dado porque le "hacen caso al Cels" de Horacio Verbitsky, que este martes junto a las Abuelas de Plaza de Mayo, brindó una conferencia de prensa para exigir la aparición del joven.

Bullrich, que anunció una recompensa de 500.000 pesos para quien pueda aportar datos fidedignos sobre el paradero del joven, dejó traslucir una de las versiones infaltables que corren por estas horas en el Gobierno: que todo el tema está teñido de una "operación" por parte del kirchnerismo.

Lo que si es evidente es que el kirchnerismo por convicción u oportunismo -o ambos- decidió escalar al máximo el caso que deja al gobierno en una posición muy incómoda a días de las elecciones. Los organismos de derechos humanos anunciaron una movilización el viernes a la Plaza de Mayo para reclamar la "aparición con vida" del joven. En plena veda, el Gobierno se enfrentará así a una movilización en su contra.

En ese marco, el gobierno no logra articular una respuesta uniforme y oscila entre la demonización de los mapuches, casi justificatoria de lo ocurrido, a la preocupación por su paradero que manifestó el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

Bullrich, por caso, no logró disciplinar a su tropa: Yamil Santoro, secretario de Formación Política del partido de la ministra (Unión por la Libertad), se refirió a los mapuches como "terroristas" y los acusó del delito de "sedición": "Si los terroristas del sur del país mantienen su posición beligerante es deber de la Democracia ponerlos en su lugar y a Derecho", disparó por Twitter Santoro, que milita desde hace años con la ministra de Seguridad.

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